Stuart
Jamás había visto un plan tan mal organizado como el de esta mujer, o sea, secuestrarlos a los dos al mismo tiempo en vez de jugar al gato y al ratón con una, no cabe duda de que los criminales cada día pierden más talento, se convierten en unos aburridos sin emoción. Mientras avanzamos con dirección al punto de rescate me comunico con Andrea por mensajes y le hago saber que ya vamos en camino a buscar al muñequito y a Claudia, le pido que no le notifique nada a la anciana para que no se emocione antes de tiempo, bien decía mi madre; no hay que contar los pollos antes de nacer, a pesar de que nada más tenemos que eliminar a tres imbéciles que no tardamos casi nada en encontrar.
—Un día de estos, vas a tener que enseñarme a cómo hacer esas cosas que haces con la computadora —dice Zack llamando mi atención.
Sonrío de medio lado imaginando al prostituto tratando de infiltrarse en la red satelital para encontrar mujeres, mínimo hace que la computadora haga corto circuito.
—No creo que sea buena idea intentar enseñarte algo tan avanzado, pero si te puedo explicar cómo hacer otra cosa, más de tu estilo, aunque creo que sería más del estilo de Tom —contesto y saco un pequeño dispositivo hecho de nanotecnología y se lo muestro.
Un juguete nuevo que adquirí en una misión en oriente medio, donde tuvimos que infiltrarnos y recuperar mercancía valiosa para un senador.
—Esta es un arma prototipo de nanotecnología inteligente que se adhiere a cualquier área de tu cuerpo, identificando al instante cuáles son tus necesidades y proveyéndote de estas casi al instante —señalo dejando que los cientos de nanos robot se desplacen de una mano a la otra—. Únicamente tienes que colocarte este chip sensorial para poder controlarlos —continuo y le muestro una especie de película plateada, parece más una calcomanía camaleónica.
—Ni en mis mejores pesadillas dejaría que tú experimentes con mi cerebro —protesta desanimado por no poder usar la nueva tecnología—. Ya bastante se burlan de mí por pensar solo en explosiones, tiros y mujeres como para permitir que me dejes aún más atolondrado —dice bastante ofendido por nuestras constantes burlas.
—¿Quién dijo que tenía que abrirte la cabeza? El chip es camaleónico y se implanta por fuera, en la sien y lo mejor es que es resistente a todo fluidos, clima, golpes, nada puede destruirla —explico.
De nuevo tengo su interés menos el de Maxwell que ya lleva puesto uno, desde que adquirimos de manera un poco brusca la tecnología la he estado desarrollando y mejorando un poco, ahora no solo toma forma de armas, sino que también se puede convertir en un escudo o simplemente evitar una hemorragia hasta que esta pueda ser atendida médicamente. Su cara me dice que desea una demostración, pero ahora mismo es casi imposible de hacerla.
—Maxwell, por favor —pido.
Luego de poner los ojos en blanco le ordena a la nanotecnología formar un arma de dos cañones que parte desde sus hombros y que copiando las balas que lleva Maxwell consigo demuestra que está cargada y lista para disparar, cabe destacar que no se puede usar mucho en la modalidad de disparo, puesto que en muy pocas ocasiones usa balas de verdad, en su mayor parte las copia y por ende muchos de los nano robots salen disparados y se desunen del grupo principal, debilitando de esta manera la efectividad del mismo, no obstante, sigo trabajando en un método que haga que las balas disparas vuelvan al origen una vez cumplan su función.
—No sé qué experimento loco, le estás enseñando a Zack, pero yo quiero dos para llevar —interrumpe Tom a través de los auriculares.
—No puedes querer algo que no sabes si puedes manejar o no —digo, aunque sé que a la final tendré que distribuirles a cada uno por lo menos un par.
—Si el cerebro de vagina puede manejarlo, estoy seguro de que yo también podré hacerlo y te apuesto que hasta mucho mejor que tú —alega con arrogancia.
—Yo también quiero probar.
—Y yo, no me dejen por fuera.
—Entonces, nosotros también queremos.
—Todos son unos malditos envidiosos, Stuart te ordeno que no les proporciones nada a esos hombres es más, ¿Cuánto dinero quieres para olvidarte de su existencia? —increpa Zack con la actitud del zar de Rusia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Obligada A Amarte