Claudia
—Richard, tienes que despertar y ponerte bien, yo estoy aquí esperando por ti, no puedo continuar si no estás a mi lado, pero te advierto desde este momento que no hay nada en este mundo que pueda alejarme de ti. No, ahora que he tomado mi decisión de no permitir que nadie nos separe y eso te incluye, sé que te dolerá verte de esta manera, pero te aseguro que hay una solución y aunque no la haya, yo te amo tal y como eres solamente tienes que confiar en ti mismo y este sentimiento tan grande que nos une —el deseo de verlo abrir los ojos reverbera en mi interior de una manera única e inigualable, quizás porque creí que nunca más estaríamos juntos en vida.
Como cada día desde hace una semana le hablo sin obtener respuestas, el doctor me asegura que es normal, ya que lo mantienen bajo sedación mínima para que sus heridas se curen lo mejor posible mientras tanto lo alimentan mediante una vía, sin embargo, sé que me escucha, yo siento que su corazón está atento a cada una de mis palabras, como cada día tomo su mano entre la mía y le comparto ese calor que tanto necesita mientras le susurro muy suavemente cuanto le amo y lo extraño, quizás sea ilógico extrañar a alguien que no estuvo mucho tiempo en la vida de una persona, pero esas milésimas de segundos que compartimos fueron tan genuinas y reales que me parece que han sido las mejores de mi vida, exceptuando las veces que la presencia de Hannah nos arruinó la existencia.
También he descubierto que estamos dentro de una habitación de seguridad o algo así, según me explico Molly, la enfermera, y eso es porque a Richard le dio septicemia, que es envenenamiento de la sangre debido al tiempo que estuvimos expuestos en ese cuchitril al que nos llevó Hannah, y, por lo tanto, tenían que evitar que cualquier bacteria entrara en contacto con él durante su proceso de recuperación, espero que pueda ser fuerte y no se deje vencer por su nueva imagen, aunque al menos no tiene cicatrices tan marcadas. Hace un par de días le pedí a Molly que me dejara observarlo mientras ella le hacía la curación, es necesario mantener el área aseada y prácticamente ya están curadas, ahora solo es cuestión de que él decida volver.
A decir verdad, creí que habría quedado peor que la vez anterior por todo lo que me explico el doctor que tuvieron que hacer, sin embargo, yo solo puedo ver al hombre que amo y el que va a necesitar de mí para levantarse, sé que tengo que ser tanto o más testaruda que él, porque lo más probable es que rechace su apariencia y quiera mantenerme alejada de él, pero no se lo voy a permitir ni por un solo segundo.
—Te amo, Richard —con los días he recuperado algo de mi fuerza, ya puedo caminar y moverme con mayor facilidad, aunque no por eso dejo de necesitar la asistencia de Molly, me canso muy rápidamente, aunque se lo achaco a la anemia que según el doctor tengo en este momento, me hacen tomar varios suplementos vitamínicos cada día luego de desayunar. Además, recibo la visita de las chicas con las cuales hablo a través del intercomunicador, no puedo estar cerca de ellas, decidí quedarme hasta que Richard pueda estar en otra habitación en la que yo pueda entrar y salir cuando se me antoje. No obstante, si su recuperación sigue así de buena, espero que hoy o mañana den la orden de sacarnos de aquí, ya prácticamente sus heridas han cicatrizado externamente, aunque ahora deberá esperar al menos un año antes de someterse a cualquier cirugía estética.
La piel de su rostro ha sufrido mucho, la circulación de la sangre en los vasos sanguíneos ha estado comprometida y ningún cirujano, por mejor que sea en su especialidad, se va a arriesgar a una intervención en las condiciones que Richard se encuentra en este momento. Cambiando de tema, Celin me ha comentado que tiene a la demente de Hannah y que únicamente esperan por Richard y por mí para que decidamos que hacer con ella, pero que antes tenemos muchas cosas que saber sobre su vida, en especial yo.
No me interesa lo que suceda con ella, me da igual si la refunden en una prisión o la mantienen encerrada toda su vida ellos mismo, yo ya no quiero pensar ni siquiera en su existencia. Sé que odiar no es bueno para nadie, eso solo pudre los sentimientos, llena el corazón de oscuridad e invade la mente con el resentimiento robándote poco a poco la luz, pero por más que intento dejarlo ir y perdonarla no puedo, simplemente no puedo. Me lastimo de la forma más cruel, quiso destruir todo lo que más amo en esta vida solo por su maldito interés, de verdad que no encuentro la manera en que pueda perdonarle.
Limpio una lágrima que cae sobre mi mejilla, al tiempo que la dulce y tierna voz de la señora Montero invade la habitación, giro la cabeza hacia la pared de vidrio y allí la veo, sosteniendo su bolso con una mano, mientras que con la otra oprime el botón del intercomunicador. Me he acostumbrado a su presencia y a esa manía de decirme que soy su nieta también, sé que antes fui algo grosera con ella, pero es que estaban pasando tantas cosas dentro de mí y en mi cabeza que sentía que en cualquier momento todo me iba a rebasar sin contemplación alguna. Me acerco al intercomunicador de mi lado con una sonrisa en los labios al verla, de seguro las chucas tampoco tardan en venir, la señora Ángela se adelanta para poder tener un tiempo a solas conmigo como ella dice, aunque la verdad no hay tanta privacidad cuando hasta la enfermera puede escuchar de lo que conversamos.

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