Richard
Un balde agua fría no es nada en comparación a las palabras de Claudia y la actitud que ha tomado en mi contra, nunca la creí capaz de amenazarme si lastimaba a la mujer que hace unas semanas quiso vernos muertos a los dos, el hecho de que ahora sepamos que las dos son hermanas no debería de cambiar nada, pero tal parece que me equivoco. No solo cambio la situación, sino que ahora coloca en tela de juicio los supuestos sentimientos que nos unen, quiero estar seguro de que la amo, creo estarlo, pero dudo que su amor sea tan fuerte como dice, no puedo creerlo cuando ha puesto a esa maldita alimaña por sobre mí.
No puedo continuar delante de ella sin evitar sentir que todo mi mundo se derrumba en mi interior, con sus palabras y sus miradas enterró en mi pecho una daga cubierta con el más puro veneno y lo peor es que no estoy dispuesto a darle esa oportunidad que tanto pide a Hannah, ya se la di una vez y por poco pierdo la vida queriendo creer que de verdad valía la pena ayudarla, no puedo confiar en ella una vez más ni creer en sus palabras de arrepentimiento, entiendo que su pasado tormentoso influyo mucho en su forma de ver el mundo, sin embargo, ya es una mujer adulta capaz de reflexionar y conocer las consecuencias de sus actos.
Exacto, no es una chiquilla a la que hay que llevar de la mano ni se trata de reprenderla por una travesura, se trata de que con toda alevosía y disposición intento matarnos a ella y a mí, lo mismo da que sean o no hermanas, eso no cambia el hecho de que es una asesina, ladrona y demente, es que ni siquiera su pasado de prostitución me molesta, porque sé que no fue una vida qué deseo tener, no obstante se dejó seducir y se entregó a ese tipo de vida perverso y sin escrúpulos.
—Supongo que enterarte de que te arrebataron la posibilidad de ser padre te tiene de esa manera —alega Maxwell haciendo que el curso de mis pensamientos cese de manera abrupta y centre toda mi atención en lo que acaba de decir.
—¿Qué es lo que acabas de decir? —cuestiono demandante al tiempo que Stuart se voltea para hacerle una seña de que guarde silencio, pero es demasiado tarde.
—lamento que te enteres de esta manera, creí que Stuart lo había contado cuando les dijo quién era Hannah y todas las atrocidades que ha hecho a lo largo de su carrera como criminal —dice encogiéndose de hombros.
—Yo conté la versión resumida porque vi a Claudia muy conmocionada, y creo que quizás cometí un error al hacerlo, ahora tu relación con ella está en la cuerda floja y ni siquiera saben completamente hasta donde es el alcance de Hannah —dice Stuart ganándose una mirada asesina de mi parte.
—Por el momento solo me interesa saber a qué se refiere Maxwell, con lo que acaba de decir —contesto empezando a perder la paciencia.
—Hannah, se practicó un aborto cuando tenía diez semanas de embarazo y todo apunta a que ese bebe era tuyo, no podemos asegurarlo, pero…
—¿Por qué no dijiste nada de eso? ¿Por qué quisiste ocultarme algo tan importante para mí? ¡Maldición! Voy a matar a esa maldita con mis propias manos —declaro antes de intentar salir e ir a donde las llevo Stuart, pero ambos hombres me detienen a la fuerza.
Por más que insisto en ir con ellas ninguno de los dos me lo permiten y hasta se valen de la fuerza dándome un golpe en la boca del estómago que me deja sin aire, caigo de rodillas delante de los dos maldiciendo la hora en que la conocí.

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