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Obligada A Amarte romance Capítulo 80

Hannah

Al fin logré lo que tanto quería, sacar a mi querida hermana de la vista de Richard y de sus amigos, ahora a planificar el modo en el que los voy a asesinar, he perdido mucho tempo haciéndome pasar por la dulce y tierna hermana arrepentida, por suerte ya eso se acabó y ahora Claudita sabrá lo que es ser traicionada realmente, le dio la espalda a las personas que de verdad se preocupaban por ella por defenderme a mí sin saber que en realidad ellos han tenido la razón todo este tiempo, grave error, me rio mentalmente por lo estúpida que ha sido todo este tiempo y por lo fácil que fue manipularla de esta manera.

Ahora tengo que ver la forma de llegar a mi departamento, el imbécil de Richard nos echó como unos perros sarnosos de su casa sin importarle nada, bueno eso es buena señal para mí, con eso me es más que suficiente para saber que aunque le duele dejarla ir ya no puede seguir soportando que ella desafíe a sus amigos cuando todos tienen la razón, pero es algo que no voy a admitir, al menos no todavía y menos delante de ella.

—No sé qué haremos ahora, no tengo nada, ni dinero ni un lugar donde vivir —expresa abatida, está sufriendo por haberse comportado como lo hizo con su amado Richard.

Ese dolor que está sintiendo es solo el principio de todo lo que todavía le falta por sentir, aunque prometo no hacerle muy larga la espera a la hora de su muerte, esta vez lo haré rápido, una vez me haya puesto en contacto con mi querido señor Greco, todo terminara para los dos amantes.

—No te preocupes, ahora lo importante es ver la manera de llegar hasta mi departamento, necesitamos un auto o un taxi que nos lleve —digo.

—Creo que puedo hacer que mi amiga Isabel, nos lleve, aunque la trate muy mal antes de salir del edificio —murmura.

—Tengo una mejor idea, sé que quizás esté mal hacerlo, pero es la única salida que nos queda —señalo mostrando el bolso de la chica a la que golpee en el centro comercial, dentro está el celular que podemos vender y todavía queda algo de efectivo.

—No estoy muy segura de tu idea, pero creo que no tenemos más opción, sin embargo, como haremos para vender ese teléfono —es demasiado cansina con su actitud de princesa en apuros—. Dame el celular, prefiero hablarle a Isabel —dice y me quita el equipo de las manos para encenderlo.

La veo marcar el número con miedo para luego colocar el aparato en su oído como esperando que no le conteste, varios segundos después murmura algo y me supongo que está suplicándole a la supuesta amiga, se aleja un par de pasos más para evitar que yo pueda escuchar todo lo que dice, pero me da igual de todos modos no puede ser más que una disculpa, la promesa de que no quería hacerlo, pero que por favor le ayude en este momento porque de verdad no tiene a quien más recurrir todo acompañado de un par de lágrimas.

De verdad dudo que alguien tan escuálido e insignificante como ella pueda ser mi hermana, lejos de los rasgos físicos no tenemos nada más en común, bueno el gusto por los hombres, aunque yo lo tuve por su dinero y ella por amor. Si fuese un poco más fuerte, más despierta y menos tonta, quizás sería una perfecta rival para mí y tal vez matarla no sería tan fácil, pero no es más que un desperdicio de humanidad sin un objetivo real en esta vida.

—Listo, mi amiga nos llevará —informa con una sonrisa. Se ven las marcas de las lágrimas que acaba de derramar o tal vez son de cuando se enfrentó a su amorcito.

—Mi idea era mejor, no quiero tener que deberle ningún favor a nadie. Además, las personas que te rodean siente un odio instintivo hacia mí, es como si no vieran que de verdad me estoy esforzando —comento.

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