Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 12

Capítulo 12

- Mejor cállate, Alina -dijo Lucía, sintiendo el calor subirle a las mejillas, aunque fuera de irritación-. No voy a compartir cama con él. Y su belleza es lo único que tiene, porque de simpatía tiene lo mismo que un cactus. Voy a terminar de preparar mis cosas.

Veinticinco minutos exactos después, el motor del coche de lujo ronroneó frente a la clínica.

Alexander llegó a la hora puntual, ni un minuto de más, ni uno de menos. Su obsesión por el control era patológica.

Lucía bajó las escaleras con dos maletas medianas. No llevaba mucho; se negaba a trasladar toda su vida a un lugar donde no planeaba quedarse.

Se despidió de Alina con un abrazo fuerte en el porche.

-Vuelvo mañana temprano -le susurró-. Cuida de nuestros pacientes.

Alexander descendió del vehículo. Damián se apresuró a tomar las maletas de manos de Lucía para guardarlas en el maletero.

Alexander la observó. Lucía se había cambiado el traje de lino por un vestido envolvente de color azul oscuro, elegante pero sencillo. Su cabello estaba suelto. Se veía... adecuada.

- Querida esposa, ¿cómo está? -saludó él, abriéndole la puerta trasera del coche.

Lucía se detuvo antes de entrar y lo miró a los ojos.

- ¿Puedes llamarme Lucía, por favor?-pidió con tono seco-. Me parece extraño que me llames "querida esposa" cuando no hay nadie alrededor para escuchar la mentira.

Alexander sonrió de lado, esa sonrisa arrogante que empezaba a resultar peligrosamente familiar.

- Es que no quiero volver a olvidarme de que soy un hombre casado, Lucía. Necesito practicar. -Su mirada bajó entonces a las manos de ella, que descansaban sobre su bolso. Su sonrisa se borró al instante-. Y tu anillo. No lo veo en tu mano.

Lucía miró su mano izquierda. Solo llevaba la alianza simple de oro blanco. El enorme diamante de compromiso no estaba.

-Oh... -Lucía se mordió el labio-. Me lo debi de quitar antes de la cirugía. Por higiene y seguridad no operamos con joyas.

Alexander no se movió. No cerró la puerta. Se quedó allí, bloqueando la entrada, con una expresión inflexible.

- Ve a buscarlo.

- Alexander, llegaremos tarde. Puedo buscarlo mañana...

- Lo sé -dijo él, con un tono más suave-. Es muy grande. Hasta para mí. A veces se siente más como un museo que como un hogar.

El coche se detuvo frente a la escalinata principal.

Damián abrió la puerta.

Alexander bajó y le tendió la mano a Lucía para ayudarla a salir. Ella dudó un segundo, pero la tomó. Su mano era cálida y firme.

- Ven, vamos juntos -dijo él, sin soltaria-. No quiero que nadie te cruce sola por los pasillos. AL menos por ahora.

Lucía lo miró, sorprendida por el gesto.

- ¿Tengo que tener miedo?

Alexander se acercó un poco más, bajando la voz para que solo ella lo oyera.

- Mi familia puede ser... intensa. Y cruel. -Sus ojos grises se clavaron en los verdes de ella con una seriedad absoluta-. Aunque no nos conocemos mucho, Lucía, y aunque esto sea un contrato, quiero que tengas la seguridad de una cosa: el tiempo que vivas aquí, bajo mi techo, siempre te voy a proteger. Nadie te va a faltar el respeto.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.