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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 155

Capítulo 155

CAPÍTULO 92

Augusto estaba sentado en su sillón de lectura, con las piernas cubiertas por una manta ligera, mirando hacia el jardín sin ver realmente los rosales.

Matilde, sentada frente a él dejó su taza de té sobre la mesa baja y lo observó con esa agudeza que sesenta años de matrimonio le habían otorgado.

Conocía cada arruga de su rostro, cada suspiro, cada silencio.

- Querido -dijo ella, rompiendo la quietud con suavidad-, ahora que nuestros hijos están bien, que la empresa parece haberse estabilizado con el nombramiento de Lucía, y que tus nietos también parecen haber encontrado un rumbo... ¿por qué tengo la sensación de que no estás del todo contento?

Augusto miró a su esposa. Sus ojos grises, habitualmente brillantes de astucia, estaban nublados por una preocupación profunda.

- Estoy tranquilo por una parte, Matilde.

Alexander parece haber encontrado el camino de su vida. Esa muchacha, Lucía, ha sido la mejor medicina para su arrogancia y su soledad. Lo está humanizando a pasos agigantados.

Hizo una pausa, golpeando suavemente el reposabrazos con sus dedos.

- Pero ahora... ahora me preocupa mi otro nieto.

Me preocupa Rodrigo. Y me preocupa mi hijo Roberto, que no sabe aconsejarlo, o peor, que lo aconseja desde su propio rencor.

Matilde asintió, entendiendo hacia dónde iba la conversación.

- Te llegaron los informes de Estrada, ¿verdad?

Augusto soltó una risa seca, carente de humor.

- Estrada... ese hombre es un personaje. Un mercenario de los números.

- Algo que ya sospechaba. Pero necesitaba confirmación. Nuestro flamante Director Legal, Fernando Castillo... le está robando a Rodrigo.

La confirmación hizo que Matilde cerrara los ojos un momento, digiriendo la traición.

- ¿A la empresa? -preguntó Matilde, buscando aclarar el alcance del daño-. ¿Está desviando fondos de VegaCorp?

- No, no -corrigió Augusto-. Él jamás se atrevería a eso, al menos no directamente. Sabe que los controles corporativos son estrictos y que Alexander tiene ojos de halcón para los balances de la compañía. Fernando es un cobarde, Matilde. Los cobardes no roban al rey; roban al príncipe tonto.

Augusto se frotó la sien, donde una vena empezaba a latir.

- Le está robando a sus cuentas personales.

Rodrigo le dio poderes notariales hace años para manejar sus inversiones privadas, sus fideicomisos, sus propiedades... Fernando ha estado drenando esas cuentas poco a poco. "Gastos de gestión", "comisiones legales", "inversiones fallidas". Y no solo eso. Estrada descubrió que también lo hace con su suegro, el señor Navarro, y con su propia esposa, Victoria.

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