Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 166

Capítulo 166

CAPÍTULO 100

Fernando había vaciado los cajones de su escritorio hacía una hora, triturando documentos comprometedores y guardando solo lo esencial:

su pasaporte, un boleto de avión en primera clase con destino a las Islas Maldivas y una memoria USB encriptada con los accesos a sus cuentas en el extranjero.

La conversación con Lucía en el despacho presidencial había sido el último clavo en el ataúd de su vida anterior. Ella lo había rechazado con una indiferencia que le dolió en el ego, sí, pero que también lo liberó.

Ya no tenía que fingir. Lucía era inalcanzable, una reina en su torre de marfil protegida por su dragón millonario. Y él... él estaba cansado de ser el peón.

- Que se queden con su empresa y sus auditorías -murmuró, subiendo a su coche deportivo, el único lujo que había decidido conservar hasta llegar al aeropuerto.

Sabía que el tiempo corría en su contra. Sabía que tarde o temprano encontrarían los agujeros financieros que él habia cavado en las cuentas personales de Rodrigo y de su suegro. Tenía que desaparecer antes de que las preguntas se convirtieran en órdenes de arresto.

Arrancó el motor y condujo hacia la zona residencial más exclusiva de la ciudad. No iba a huir como un ladrón en la noche sin antes cerrar el último capítulo. Tenía una deuda pendiente con su propia dignidad, y esa deuda tenía nombre y apellido: Victoria Navarro.

Llegó a la casa mucho antes de su horario habitual.

Entró con su llave, ignorando al servicio doméstico que lo miró con sorpresa. Subió las escaleras hacia la habitación principal.

El sonido de música zen y el olor a aceites esenciales le indicaron dónde estaba ella. Victoria había convertido el vestidor anexo en su spa personal.

Fernando empujó la puerta y la encontró recostada en un sillón masajeador envuelta en una bata de seda blanca. Tenía los ojos cerrados y el rostro cubierto por una mascarilla facial de arcilla verde oscuro que se estaba secando, dándole el aspecto de una estatua agrietada.

Se detuvo un momento a observarla. No había amor en su mirada, ni odio. Solo una profunda apatía.

<Pobre diabla», pensó Fernando «Cree que esas cremas de quinientos dólares van aarreglar lo que tiene podrido por dentro. Esa mascarilla no mejorará tu piel, Victoria, porque la amargura te sale por los poros>».

Hizo un ruido con la garganta para anunciar su presencia.

Victoria dio un pequeño respingo, pero no se quitó las rodajas de pepino de los ojos de inmediato.

-¿Llegaste temprano, Fernando? -preguntó ella, con esa voz arrastrada y aburrida que usaba siempre con él-. No te esperaba hasta la noche.

¿Qué pasa? ¿Te despidieron por inútil?

Fernando sonrió. Incluso con los ojos tapados, ella no perdía oportunidad de humillarlo. Pero ya no le afectaba. Sus insultos rebotaban contra la certeza de su libertad inminente.

- No te preocupes, Victoria -respondió él con calma, caminando hacia ella-. Solo estoy de pasada. Ya me vuelvo a ir.

Victoria se quitó los pepinos y abrió los ojos, mirándolo con dificultad debido a la rigidez de la arcilla seca en su cara.

-¿Y eso? -preguntó, notando que él no se había quitado el saco-. ¿Vas a seguir trabajando como un esclavo? Mi padre dice que deberías esforzarte más si quieres mantener tu puesto ahora que la veterinaria es la jefa.

Fernando ignoró la mención de su suegro. Abrió su maletín y sacó una carpeta azul. La dejó caer sobre el regazo de Victoria con suavidad, pero con un peso simbólico aplastante.

- Toma -dijo-. Ya lo firmé. Solo falta tu firma.

Victoria miró la carpeta, confundida. Con sus dedos llenos de anillos, la abrió. Sus ojos recorrieron el encabezado del documento legal.

Se quedó inmóvil un segundo. Luego, con un movimiento brusco, se llevó las manos a la cara y se quitó la mascarilla a pedazos, sin importarle ensuciarse, para poder ver bien.

La arcilla verde cayó sobre la bata blancа, manchándola, peroa nadie le importó.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.