Capítulo 206
Miró a Lucía, buscándola con la mirada.
- Aún no sé bien en qué área específica quiero estar día a día. Quiero descubrirlo, abuelo. Quiero descubrir quién soy cuando no estoy firmando despidos o fusiones hostiles. Quiero que mi trabajo tenga un propósito, no solo un beneficio.
Augusto se recostó en su sillón, con una sonrisa de satisfacción absoluta. Había logrado lo imposible:
transformar a su nieto de una máquina de hacer dinero en un hombre con visión.
- Concedido -dijo el patriarca-. Tienes carta blanca para crear ese departamento.
Entonces, la atención volvió a Rodrigo. El primo se puso de pie lentamente. Se alisó el saco arrugado y miró a su familia.
- Estoy sorprendido por las palabras de mi primo -admitió Rodrigo, con la voz un poco temblorosa -. No esperaba... generosidad. No después de todo lo que hicimos Elisa y yo.
Rodrigo miró a su esposa, quien asintió levemente, dándole permiso para ser humilde por una vez en la vida.
- Acepto el reto -dijo Rodrigo-. Creo que estoy listo para ese puesto. Pero sé que no puedo hacerlo solo. Lo haré con la ayuda de todos. Necesitaré a mi padre, a mi tío Ricardo... y te necesitaré a ti, Alexander, en el consejo. No quiero que te vayas del todo.
- Ahí estaré -prometió Alexander.
- Y hay otra cosa -añadió Rodrigo, tomando aire -. Si vamos a sanar esta familia... nosotros también nos mudaremos de la mansión.
Elisa abrió los ojos, a punto de protestar, pero Rodrigo le puso una mano en el brazo, deteniéndola.
- Es necesario, Elisa. Hemos vivido aquí como parásitos, dependiendo del abuelo, compitiendo por su atención como niños. Mi familia también ocupa su propio espacio. Necesitamos aprender a ser una familia nuclear, no solo una rama del árbol.
Buscaremos una casa. Una donde Benicio y Thiago puedan tener su perro y su jardín sin pedir permiso.
Augusto aplaudió una sola vez, lento y sonoro.
- Bravo. Al fin. Al fin escucho sensatez en esta sala.
Matilde se levantó y se acercó a Elisa y a Lucía, tomando una mano de cada una.
- Ha sido una noche larga -dijo la abuela-. Y una semana infernal. Pero creo que valió la pena. La familia ha llegado a un acuerdo. Ylo más importante: todos se van en paz.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.