Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 226

Capítulo 226

CAPÍTULO 144

Mateo no prestó atención al intercambio de palabras ni miradas entre karla y su hermana. Sus ojos estaban fijos en Samanta. Y fue entonces cuando la vio detenerse. Vio cómo la bailarina miraba hacia la mesa, vio el terror cruzar por sus ojos oscuros, y vio cómo, de repente, se daba la media vuelta y salía corriendo del escenario antes de que la música terminara.

El telón se cerró de golpe. El murmullo confuso de los clientes llenó la sala.

Mateo sintió que el corazón se le caía a los pies. Ella había huido al verlo. El rechazo de la noche anterior se confirmaba en público. El pecho le dolía como si le hubieran clavado un puñal.

Cuando el baile finalizó de esa forma tan abrupta, las luces volvieron a encenderse tenuemente.

Sofía, ajena al drama interno de su hermano, se inclinó hacia él.

- Mateo...¿me la presentarías? -preguntó con entusiasmo genuino.

Mateo la miró, desorientado.

- ¿A quién?

- Ya sabes a quién. No te hagas el tonto -dijo ella, dándole un codazo cómplice-. A la bailarina. Es increíble. Me encantaría felicitarla por el show.

La presión fue demasiada para Mateo. La humillación ardía en sus venas.

- No hay nada que presentar, Sofía -respondió él, con una dureza tajante, poniéndose de pie de un salto y arrojando unos billetes de alta denominación sobre la mesa-. Mejor alista tus cosas. Nos vamos. Vamos a buscar otro lugar.

- Pero, Mateo... -intentó protestar Benicio.

- Dije que nos vamos. Ya fue suficiente de este sitio por hoy.

Sofía captó la determinación en los ojos de su mellizo. Sabía que algo iba terriblemente mal. Si él no iba a ir tras ella, alguien en la familia tenía que hacerlo.

Se puso de pie, acomodándose la chaqueta de cuero.

- Está bien. Pero quiero ir al baño primero. Los veo en la salida.

Karla, buscando una excusa para alejarse de la mesa y retocarse el maquillaje, hizo ademán de levantarse.

- Te acompaño -ofreció la ejecutiva.

- ¡No! -dijo Sofía, quizás demasiado rápido-. No es necesario, Karla. Vayan yendo, no tardaré ni un segundo.

Sofía no esperó a que Karla insistiera o se ofendiera.

Se dio la vuelta y caminó a paso rápido, perdiéndose entre la multitud.

Pero, por supuesto, no fue al baño.

Giró hacia el pasillo oscuro y menos transitado que había visto a un lado del escenario, el área restringida para el personal. Iba en búsqueda de la chica.

El pasillo trasero era un laberinto de puertas sin marcar, cajas de licores apiladas y poca luz. Sofía dudó en una intersección, sin saber qué camino tomar.

- ¿Se ha perdido, señorita?

Sofía dio un respingo. De las sombras emergió el hombre del traje gastado. Héctor.

- Oh... hola. Tú eres el representante de la entrada, ¿verdad?

- Así es, a sus servicios -sonrió él, con una amabilidad que no llegaba a sus ojos-. Los baños están en la dirección opuesta, señorita.

Sofía lo miró a los ojos, adoptando la postura de mando que había aprendido de su madre y de su abuela Matilde.

- No busco los baños. Busco a Samanta. Dile que necesito hablar con ella.

Héctor no se sorprendió. Al contrario, una chispa de satisfacción brilló en su mirada. Su plan original de usar el láser para obligar a Samanta a ir a la mesa había fracasado estrepitosamente cuando ella salió corriendo, pero el destino le estaba entregando una oportunidad aún mejor directamente en las manos.

- Por supuesto. Sígame. La ayudaré a encontrar el camino -dijo Héctor, dándose la vuelta y guiándola por el corredor.

Capítulo 226 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.