Capitulo 23
Capítulo 23
-¡Ayúdenlo, por favor! -gritó el chico-. ¡Le sangra!
Lucía corrió hacia él. Dentro de la caja había un gatito de apenas dos meses, respirando con dificultad y con una pata en un ángulo antinatural.
- Al quirófano, ¡ya! -ordenó Lucía.
Se olvidó del reloj. Se olvidó de la gala. Se olvidó de todo.
Durante la siguiente hora y media, Lucía, Luis y Alina trabajaron para estabilizar al animal, entablillar la fractura y limpiar las heridas.
Cuando finalmente salieron, agotados pero satisfechos al ver que el gatito sobreviviría, Lucía miró el reloj de pared.
Las 19:45.
- ¡Maldición! -exclamó, llevándose las manos a la cabeza-. No voy a llegar.
- ¿Al orfanato? -preguntó Alina, limpiándose el sudor.
- Ni al orfanato, ni a la mansión para arreglarme.
-Lucía sintió ganas de llorar. Había prometido a Mateo que iría. Y tenía que estar lista para la gala a las ocho-. No voy a llegar a ir a ver a mis niños.
Otra vez les fallé.
- Ey, no digas eso. Salvaste una vida. Mateo lo entenderá -la consoló Alina-. Pero tienes un problema mayor: la fiesta de tu abuelo político. No puedes ir con olor a gato y sangre.
- Y no tengo tiempo de ir a la mansión a cambiarme y maquillarme. El tráfico a esta hora es infernal. -Lucía miró su ropa manchada-.
Alexander me va a matar. Me dijo que quería que estuviera perfecta.
Alina chasqueó los dedos, como si se le hubiera encendido una bombilla.
- ¡Espera! ¿Recuerdas ese vestido que utilizaste en aquella gala benéfica a la que fuimos del orfanato el año pasado? ¿El rojo?
Lucía hizo memoria. Sí, un vestido largo, de seda roja, con la espalda descubierta. Lo había comprado en una liquidación de una boutique de lujo porque tenía un pequeño defecto en el dobladillo que ella misma había arreglado.
- Sí... creo que sí.
- ¡Ese vestido está aquí! -exclamó Alina-. Lo dejaste colgado en el armario cuando lo trajiste de la tintorería. ¡Sigue ahí, con la funda de plástico!
10 mensajes de texto.
Abrió el chat. Los mensajes iban subiendo de tono con cada minuto que pasaba.
19:00 - [El coche ya está listo. ¿A qué hora llegas?]
19:15 - [Lucía, contesta]
19:30 - [Mi madre está preguntando por ti. Los invitados están llegando]
19:45 - [¿Dónde demonios estás? Damián dice que no estás en la casa]
19:50 - [Si me dejas plantado frente a la prensa, te juro que no te lo perdonaré]
20:00 - [Lucía] Lucía sintió un escalofrío. Alexander estaba furioso. Probablemente pensaba que lo estaba haciendo a propósito para humillarlo.
Tecleó una respuesta rápida, seca y directa, mientras el coche arrancaba a toda velocidad hacia la mansión.
[Tuve una emergencia médica. Ya estoy en camino. Llego en 10 minutos] Guardó el teléfono y miró por la ventana.
Ella llegaba tarde a la primera batalla. Y para colmo, iba vestida de rojo sangre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.