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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 241

Capítulo 241

CAPÍTULO 158

Alexander de la Vega caminaba por los pasillos de Vegacorp acompañado por Karla.

Mientras él le iba mostrando las diferentes oficinas, los departamentos y las salas de conferencias, Karla observaba cada detalle. No había asombro en sus ojos, solo cálculo.

- Esta es la división de fusiones transatlánticas - explicaba Alexander, señalando un espacio diáfano donde docenas de analistas trabajaban frente a monitores múltiples- Hemos integrado recientemente un software predictivo que, según tengo entendido, tú misma ayudaste a desarrollar.

- Así es, señor de la Vega -respondió Karla, con una voz suave pero carente de cualquier titubeoLa latencia de datos era un problema que Thiago y yo identificamos en el primer trimestre de nuestra gestión allá. Optimizar el flujo de información era vital para mantener la ventaja sobre nuestros competidores. Veo que la implementación aquí ha sido satisfactoria.

Alexander asintió lentamente, metiendo una mano en el bolsillo de su pantalón. La había estado evaluando desde que comenzó el recorrido. Había algo en ella, una lealtad demasiado focalizada, que le causaba intriga.

- He estado revisando tu expediente, Karla -dijo Alexander, con un tono casual que no lograba ocultar la agudeza de su interrogatorio- Es impresionante, no lo voy a negar. En tu historial, has trabajado con otras dos grandes empresas del sector tecnológico en Asia. Gigantes en su propio terreno. Firmas donde tenías una trayectoria ascendente garantizada y un paquete de opciones sobre acciones nada despreciable.

Karla sostuvo su mirada gris sin parpadear. Sabía que este momento llegaría. En el mundo de los de la Vega, nadie entraba por la puerta grande sin pasar por el escrutinio del hombre que había levantado el imperio de sus cenizas.

- Así es -confirmó ella, imperturbable.

- Entonces, la pregunta es obligada -continuó Alexander, inclinando ligeramente la cabeza- ¿Qué te hizo renunciar a toda esa seguridad y estatus para comenzar de nuevo en otra empresa?

VegaCorp es grande, sí, pero entraste a la filial de Asia cuando apenas estábamos abriendo ese mercado. Era un riesgo. ¿Qué te motivó a dar el salto?

Karla no desvió la vista hacia el paisaje. Tampoco intentó adornar su respuesta con frases prefabricadas de recursos humanos sobre "nuevos desafíos" o "cultura corporativa". Su respuesta fue tan fría y directa como el cristal que los rodeaba.

- Todo se reduce a la misma respuesta, señor de la Vega: Thiago de la Vega.

Alexander alzó una ceja, intrigado por la franqueza brutal de la mujer. No era común que un ejecutivo admitiera que su lealtad no era hacia la marca, sino hacia un individuo.

- Probablemente lo hagan -respondió Alexander, retomando la caminata por el pasillo, guiándola hacia la zona de los despachos de dirección global - De mis hijos, trabajarás activamente con Mateo también. Él es el Director Global de Sustentabilidad y Nuevos Negocios. Su enfoque es un poco diferente al de Thiago, más orientado al impacto social y ecológico, pero igual de implacable con los números. Más tarde pasaremos por su oficina para que puedan coordinar agendas.

Karla asintió, tomando nota mental. Conocía a Mateo.

Pero había otro nombre que flotaba en su mente, un nombre que le había provocado una irritación inexplicable desde el momento en que aterrizó en la ciudad.

-¿Y su hija? -preguntó Karla, con un tono casual y pulido- Sofía. ¿Con ella también tendré que coordinar proyectos de la empresa matriz?

Alexander se detuvo un momento y soltó una risa grave y genuina. La sola idea de su hija lidiando con reuniones de logística y hojas de cálculo le resultaba cómica.

- Sofía... no, ella no tiene un cargo activo en la empresa. Sofía es un espíritu libre. Solo participa como accionista en las reuniones semestrales, por obligación y porque su madre y yo se lo exigimos para que no desconozca su patrimonio. Ella está cien por ciento enfocada en su carrera como jinete profesional y en la administración de la finca familiar. La tierra y los caballos son su verdadera pasión.

- Ya veo -murmuró Karla, asintiendo lentamente, con una sonrisa que escondía sus verdaderas intenciones-. Me han hablado tanto de ella, y de su particular... estilo de vida, que no veo la hora de verla en acción. Debe ser fascinante.

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