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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 269

Capítulo 269

CAPÍTULO 185

Esteban seguía exactamente donde Sofia lo había dejado, apoyado contra la cerca del box de la nueva madre, acariciando distraídamente la madera desgastada mientras observaba al potrillo recién nacido intentar ponerse de pie.

Benicio De la Vega apareció por el pasillo central de las caballerizas, arrastrando los pies y con la chaqueta del traje colgada de un dedo sobre el hombro.

- Con que aquí te habías metido, querida prima - dijo Benicio, deteniéndose a un par de metros de ellos, con una voz que sonaba extrañamente plana. Miró a Sofía y luego evaluó a Esteban de arriba abajo, frunciendo el ceño ante la suciedad que los cubría a ambos- ¿Qué sucedió aquí?

Sofía soltó una carcajada suave, acercándose a su primo para darle un pequeño empujón amistoso, aunque cuidando de no mancharlo demasiado.

- Sucedió un milagro de la naturaleza, Beni.

Tuvimos una emergencia con una de las yeguas.

Sofía le contó rápidamente los detalles del nuevo nacimiento de la yegua alazana y, con un gesto de la mano hacia el joven practicante, añadió:

- Y Esteban fue nuestro héroe. Ayudó a Ramón y a mamá en el parto.

Esteban, sintiéndose incómodo bajo la mirada escrutadora de un miembro directo de la familia, se apresuró a excusarse, levantando las manos manchadas.

- No fue así, señor Benicio. No fui de gran ayuda, realmente. La señora Lucía y Sofía hicieron todo el trabajo difícil. Yo solo me encargué de pasar ciertos elementos y de sostener la cabeza de la yegua para que no se golpeara contra la madera.

Benicio asintió lentamente, procesando la información. A pesar de su reputación de fiestero irresponsable, no era tonto. Sabía que Sofía no elogiaba a nadie a la ligera, y mucho menos en el territorio sagrado de sus caballos. Miró a Esteban con un atisbo de respeto nuevo.

- Sostener la cabeza de un animal de media tonelada asustado no es un trabajo de oficina, muchacho -reconoció Benicio, con una media sonrisa- Tienes mi respeto. Aunque creo que Recursos Humanos no va a cubrirte los gastos de tintorería de ese traje.

Sofía se rió y se apoyó en la valla.

-¿Ya se fueron todos? -preguntó, mirando hacia la dirección de la carpa a través de las puertas abiertas del establo.

- Si -suspiró Benicio, pasándose una mano por el pelo oscuro-Ya no queda nadie más que los empleados del catering que están desarmando las mesas y limpiando el desastre. La fiesta terminó, Cenicienta.

Sofía asintió, sintiendo el cansancio acumulado del día caer sobre ella.

-¿Y Thiago? -preguntó, intentando que el nombre de su primo mayor sonara casual- ¿También se fue? Supongo que se fue sin despedirse.

Benicio soltó una risa seca, casi amarga.

- Thiago se fue hace horas, Sofi. Apenas terminó el discurso del tío Alexander y la comida principal.

Dijo algo sobre unas llamadas pendientes y se fue.

De repente, Sofía recordó la conversación nerviosa que habían tenido horas atrás en la entrada de la casa principal.

- Oye... ¿y tu cita, Benicio? -se acordó Sofía, cruzándose de brazos y mirándolo con atenciónLa famosa sorpresa que me iba a dejar con la boca abierta. Me dijiste que estabas esperando a alguien que iba a ser la comidilla de la fiesta.

La postura de Benicio se hundió un poco más.

Capítulo 269 1

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