Capítulo 273
CAPÍTULO 189
Karla caminaba por el paseo marítimo con la misma postura erguida y calculada de siempre, enfundada en un abrigo ligero color crema y gafas de sol oscuras que ocultaban gran parte de sus facciones. A su lado, Julian, con su aire de turista sofisticado parecía disfrutar genuinamente del paseo.
- Gracias por acompañarme a recorrer la ciudad, Karla -dijo Julian, deteniéndose un momento para admirar un velero anclado cerca- Sé que tu agenda debe estar completa ahora que eres parte de la dirección de VegaCorp. Ha sido un detalle muy amable de tu parte, sobre todo después de la fiesta de anoche.
Karla forzó una sonrisa, apartando la vista de la pantalla de su teléfono móvil por enésima vez.
- No tienes nada que agradecer, Julian. Lo cierto es que tampoco conozco mucho de esta ciudad.
Me instalé aquí hace poco tiempo, así que en cierta forma, también estoy haciendo turismo contigo.
Julian la miró con curiosidad, reanudando la marcha. Sus zapatos de cuero italiano hacían poco ruido sobre las tablas de madera del puerto.
- Y ¿a qué se debe ese cambio tan radical? - preguntó él-. Recuerdo que en la universidad siempre decías que Asia era el futuro, que alli estaba el verdadero poder.
- Por mi nuevo puesto - mintió Karla con fluidez, repitiendo el discurso corporativo que había ensayado hasta la saciedad- Es una muy buena oportunidad. Un salto estratégico en mi carrera que no quise dejar pasar. La dirección global requiere presencia en la matriz.
- Ya veo -asintió Julian, convencido por su tono profesional- He oído solo maravillas de esta compañía en los círculos de inversión. Y anoche, viendo el despliegue en la finca... es evidente que los de la Vega saben cómo manejar un imperio.
Aunque debo admitir que el ambiente familiar parecía un poco... intenso.
Karla recordó la tensión en la mesa, las miradas asesinas de Thiago, el espectáculo del practicante Esteban con la prima Sofía, y el misterioso baile de la chica del club, Intenso era un eufemismo bastante educado para describir a esa familia.
- Son una dinastía - se limitó a decir Karla, intentando zanjar el tema de sus jefes- Con todo lo que eso implica.
El estómago de Julian emitió un leve gruñido, recordándoles la hora.
-¿Qué tienes ganas de almorzar? - preguntó Karla, buscando distraerse de sus propios pensamientos.
- No soy muy exigente - respondió él con una sonrisa fácil y encantadora-. Lo que tú tengas ganas. Confío ciegamente en tu criterio.
Karla asintió y comenzó a caminar hacia una zona de restaurantes exclusivos con terrazas al mar.
Mientras avanzaban, su mano volvió instintivamente al bolsillo de su abrigo, sacando el teléfono una vez más. La pantalla se iluminó:
13:15. Ninguna notificación nueva. Ni un correo, ni un mensaje de texto. Nada.
Julian, que había estado observándola en silencio desde que se encontraron esa mañana, decidió no pasar por alto el detalle.
- ¿Estás esperando algo? - preguntó él, deteniéndose de nuevo.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.