Capítulo 277
CAPÍTULO 193
Thiago estaba sentado tras su escritorio, con la vista fija en la pantalla de su tableta, fingiendo revisar unos gráficos de rendimiento que no lograba procesar.
Dos golpes secos y rítmicos en la puerta rompieron su trance.
- Adelante -dijo Thiago, enderezándose en la silla y adoptando su habitual postura de control.
La puerta se abrió y Karla entró.
- Buenas tardes, Thiago -saludó ella, con una voz neutra y profesional- Vengo para que pasemos la agenda de la semana juntos y sincronicemos las reuniones con los jefes de departamento.
- Buenas tardes, Karla. Toma asiento.
Karla se sentó en una de las sillas frente al escritorio, abrió su tableta y comenzó a desglosar los compromisos de los próximos cinco días.
Habló de la junta con el equipo de aduanas, de la revisión de presupuestos de la filial oriental y de la videoconferencia obligatoria.
Thiago la escuchaba, asintiendo de vez en cuando, haciendo anotaciones mecánicas. Pero sus ojos se centraban en ella. Karla estaba cumpliendo su parte del trato a la perfección: eran un equipo, nada más.
Y a Thiago eso lo estaba volviendo loco.
- Y con eso concluiríamos el viernes por la tarde -dijo Karla, cerrando su carpeta con un suave chasquido- Si no tienes ninguna objeción o algún tema que quieras agregar, le enviaré la agenda compartida a las secretarias para que la distribuyan.
El trabajo de la semana estaba organizado. La reunión técnica habia terminado. El deber dictaba que Karla se levantara, se despidiera formalmente y regresara a su propio despacho.
Pero Thiago no hizo ademán de despedirla. Se quedó mirándola, con los dedos entrelazados sobre el escritorio. Karla sostuvo su mirada, impasible, esperando a que él diera el siguiente paso.
Finalmente, no pudo evitarlo. La pregunta que le había estado quemando la garganta desde la noche de la fiesta salió disparada.
-¿Qué sucede con él? -preguntó Thiago. Su voz sonó más áspera de lo que pretendía.
Karla arqueó una ceja con una lentitud exasperante. Sabía perfectamente a quién se refería, pero no le iba a dar la satisfacción de ponérselo fácil.
-¿Con quién, Thiago? Sé más específico.
Tenemos miles de empleados en esta torre.

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