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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 285

Capítulo 285

CAPÍTULO 201

A la mañana siguiente, con los ojos pesados por la falta de sueño, Sofía se había levantado con la misión autoimpuesta de preparar el desayuno antes de volver a la finca. Quería asegurarse de que su mellizo comiera algo antes de irse.

Mateo salió de la habitación principal arrastrando los pies.

Se dejó caer en uno de los taburetes de la isla de la cocina con un gemido ahogado.

- ¿Cómo te sientes? -preguntó Sofía, sin girarse, peleando con una espátula de silicona contra algo irreconocible en la sartén.

- Como si me hubiera pasado un camión por encima -admitió Mateo, frotándose los ojos sanos - Y como si alguien hubiera estado martillando mi cabeza toda la noche.

Sofía apagó el fuego y se apoyó en la encimera, mirándolo con una mezcla de cariño y preocupación genuina.

- ¿Cómo un padre puede hacerle eso a una hija, Mateo? -soltó ella de repente, retomando la conversación que había quedado truncada la noche anterior- Tenemos que sacar a Samanta de ahí.

Mateo asintió lentamente, sintiendo que la ira de la noche anterior volvía a encenderse en su pecho.

- Lo sé. Es complicado. Él la tiene amenazada, atada a alguna clase de deuda.

Sofía suspiró, cruzándose de brazos, sintiendo el peso de la culpa por haber negociado con ese hombre.

- Sabes... -empezó Sofía, bajando la voz como si las paredes de cristal pudieran escucharla- Ese señor... me cobró una fortuna por el show de Samanta en la finca. Una cifra absurda, Mateo. Y me exigió que el pago fuera en efectivo, en un sobre, en un callejón.

Mateo levantó la cabeza de golpe, ignorando el dolor en su cuello.

-¿Y se lo pagaste, Sofía? -preguntó, su voz subiendo una octava, mezclando la sorpresa con la reprimenda de hermano mayor- ¡Dime que no fuiste a metertea ese callejón sola con un montón de billetes!

Sofía se mordió el labio, asintiendo levemente.

- Necesitaba que ella fuera a la finca.

¡Es que solo a vos se te ocurre juntarte con ese señor a solas! -explotó Mateo, golpeando la mesa con la mano sana, olvidando por un segundo que el herido era él- Sofía, ese tipo no es un representante de artistas, es un matón, un criminal. ¿Qué pasaba si te asaltaba? ¿Si te hacía algo a ti?

- No me hizo nada, Mateo. Se llevó el dinero y punto -se defendió ella, aunque reconocía lo imprudente de su acción.

- ¡Prométeme que no lo harás más! -exigió Mateo, mirándola con una intensidad feroz, apuntándola con el dedo índice- Prométeme que no volverás a acercartea ese hombre.

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