Capítulo 292
CAPÍTULO 208
Benicio era, sin lugar a dudas, el de la Vega más relajado y extrovertido.
Su filosofía era simple: si vas a heredar un imperio, al menos asegúrate de disfrutar el viaje.
Por eso, cuando el departamento de marketing decidió que necesitaban una cara visible para una nueva campaña de publicidad de alto perfil, el casting interno fue un desastre.
Thiago se había negado rotundamente a pararse frente a una cámara para decir frases prefabricadas. Mateo luciendo un ojo morado estaba fuera de discusión.
Así que, por descarte y por vocación propia, Benicio fue el único que aceptó salir.
¡Corte!-gritó el director - ¡Benicio, querido, necesito más... visión de futuro! ¡Mira hacia el horizonte como si estuvieras viendo los barcos Ilegar, no como si estuvieras calculando a qué hora abre el bar!
Benicio soltó una carcajada, pasándose una mano por el cabello que acababan de peinarle con fijador, y asintió hacia la cámara montada en una grúa.
- Lo siento. Intentaré canalizar a mi tío Alexander en sus mejores épocas. ¿Más ceño fruncido o más mandíbula tensa?
- ¡Solo dame confianza! ¡Acción!
Para esta última parte de la jornada, la producción había tirado la casa por la ventana.
Benicio, tras sobrevivir a las tomas aburridas de los almacenes, llegó al puerto deportivo esperando la recompensa de la tarde. Estaba rodeado de muchas modelos de agencia, influencers locales y un par de personajes famosos que la marca había contratado para darle visibilidad al evento de cierre.
Normalmente, este era el hábitat natural de Benicio. Fiestas en yates, champán caro y mujeres hermosas que se reían de sus bromas. Era el terreno donde él siempre ganaba.
Sin embargo, cuando Benicio subió por la pasarela de madera y vio los rostros de aquellas mujeres espectaculares, esperando encontrar miradas de admiración o interés coqueto hacia el protagonista del comercial, la decepción llegó al instante.
- Hola, chicas -saludó Benicio con su mejor sonrisa de conquistador, preparado para ser el centro de atención- Bienvenidas a bordo. Espero que no se mareen.
Una de las modelos, una morocha despampanante llamada Valeria, le devolvió la sonrisa y dio un paso hacia él, apoyando una mano con uñas rojas en la barandilla junto a su brazo.
- Gracias, Benicio. El yate es impresionante. Es la primera vez que trabajo con VegaCorp.
- Bueno, prometo que será una experiencia inolvidable -ronroneó él.
- Estoy segura -dijo Valeria, y luego, con una naturalidad que a Benicio le pareció sospechosa, bajó la voz y se inclinó hacia él- Oye... nos dijeron que hoy grabaríamos con los directores de la empresa. Pero solo te veo a ti.

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