Capítulo 295
CAPÍTULO 211
- Y bien, Benicio -comenzó Alexander, apoyando los antebrazos sobre la mesa- Cuéntame cómo fue el comercial. Es la primera vez en la historia de la compañía que lanzamos un comercial de ese tipo mostrando los rostros reales de los directores en lugar de actores institucionales.
Benicio dejó de masticar. Un trozo de pan se le atascó peligrosamente en la garganta.
- Bueno... sí, tío. Fue un rodaje... intenso. Muy creativo. -Benicio gesticuló con la mano libre, intentando restarle importancia al asunto- Pero en realidad, solo participo yo en la campaña final.
Alexander alzó una ceja, sin comprar la excusa corporativa barata de su sobrino.
- ¿Solo tú? ¿Thiago y Mateo no quisieron participar?
- Ya sabes cómo son, tío -se apresuró a decir Benicio, riendo nerviosamente- Thiago dijo que no perdería su tiempo. Y Mateo... bueno, Mateo estaba lidiando con sus propios asuntos. Así que asumí el sacrificio de ser la única estrella de VegaCorp en pantalla.
Alexander resopló, negando con la cabeza con una sonrisa indulgente ante la arrogancia de su sobrino, pero no hizo más preguntas. Conocía la aversión de Thiago por las cámaras.
Lucía, que había estado escuchando la interacción en silencio, aprovechó la mención de su hijo para introducir el tema que le oprimía el pecho desde hacía días.
- Hablando de Mateo... -dijo Lucía, y la mesa entera pareció enfriarse un grado-¿Alguno de ustedes ha sabido algo de él? Llevo desde el miércoles intentando mantener una conversación decente. Lo llamo y no contesta. Le escribo mensajes preguntándole cómo está, si necesita algo, y solo responde con monosílabos en el celular.
Sofía sintió un nudo en el estómago. Sabía perfectamente por qué su hermano no hacía videollamadas ni se presentaba a cenar.
- Seguro está tapado de trabajo, mamá - intervino Sofía rápidamente, forzando un tono despreocupado- Ya sabes que cuando se concentra, se olvida hasta de comer. Yo hablé con él ayer... un momento rápido. Dijo que estaba bien.
Alexander frunció el ceño, mirando a su esposa y luego a su hija, detectando la tensión inmediata en el lenguaje corporal de Sofía.
- Es extraño que digas que está tapado de trabajo en la ciudad, Sofía -comentó Alexander, con voz calmada y analítica, soltando una bomba en medio de la cena- Porque viajó.
-¿Viajó? -repitió Lucía, atónita-. ¿A dónde?
¿Por qué no me dijo nada?
- Hoy pasé por su edificio al mediodía -explicó Alexander, recostándose en su silla, sin apartar la mirada de sus sobrinos, observando sus reacciones-. Estaba en la zona por una reunión rápida con el banco y decidí subir a verlo.
Alexander tomó su copa de vino y le dio un giro lento antes de beber.

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