Capítulo 342
CAPÍTULO 257
Esteban se quedó mirando la figura de Sofía alejarse, completamente embelesado. Karla le había pagado para que fingiera, para que se acercara a la heredera por interés, pero en ese momento, viendo la fuerza y la pasión de Sofía, la actuación se estaba volviendo peligrosamente real.
- Es hora de volver -dijo Mateo, sacando a Esteban de su ensimismamiento- El show final está por empezar.
Comenzaron a caminar de regreso hacia las escaleras que llevaban a los palcos. El ambiente entre ellos era más ligero, pero a medida que se acercaban al nivel superior, donde el ruido de la multitud volvía a ser ensordecedor, Mateo notó que Samanta comenzaba a tensarse de nuevo. Sus pasos se volvieron más lentos, y su mano buscó la de él por instinto.
Cuando estaban a mitad de las escaleras, Mateo se detuvo, obligando al grupo a parar.
Miró a Samanta a los ojos.
- ¿Sucede algo con ese hombre? -preguntó Mateo, su voz baja y seria. No era una sugerencia; era una exigencia de la verdad- El del traje beige.
Vi cómo te pusiste cuando se sentó detrás de nosotros. Y sé que no bajaste a las caballerizas solo por desearle suerte a Sofía.
Esteban se hizo a un lado, dándoles espacio, fingiendo revisar su teléfono para no interrumpir el momento de tensión.
Samanta bajó la mirada. Quería proteger a Mateo, quería evitarle problemas en un evento tan importante para su familia, pero la intensidad de la preocupación de él la venció. Se dio cuenta de que mentirle ahora solo crearía más distancia.
-Sí-confesó ella en un susurro- Ese hombre me reconoció.
-¿Lo conoces del club? -preguntó Mateo, apretando la mandíbula.
Samanta asintió.
- Él es habitué del Club Velvet, Mateo. Iba casi todas las semanas. Se sentaba en las primeras mesas y... y la estaba molestando mucho. Siempre intentaba pagar a Héctor por "shows privados" y se ponía agresivo cuando yo me negaba. En la recepción de hoy, antes de que llegaras, me acorraló cerca de la mesa de bocadillos. Me insinuó que sabía quién era y me ofreció dinero para... irme con él después del evento. Si no hubiera sido por tu madre, que apareció y me defendió, no sé qué habría hecho.
Las palabras cayeron sobre Mateo como un yunque. La furia fría se apoderó de su sistema.
El hombre que había insultado y acosado a la mujer que él amaba estaba sentado a dos metros de su madre, bebiendo el whisky que su familia pagaba.
Mateo se enojó. Su respiración se volvió pesada sus puños se cerraron hasta que los nudillos se pusieron blancos.
y Estuvo a punto de dar la vuelta, subir las escaleras corriendo, agarrar al abogado de Zambrano por el cuello del traje de lino y tirarlo por la barandilla del palco. Quería destrozarle la cara. Quería hacerle pagar por el terror que le estaba causando a Samanta.
Pero luego recordó la paliza en el callejón.
luego me encargaré de ese abogado. Y te aseguro que deseará no haber pisado nunca este hipódromо.
- Entonces, ¿qué harás, Mateo? -preguntó ella, con una nota de frustración en la voz-¿Golpear a todos los hombres que alguna vez se me insinuaron en el club? Mateo, mi vida anterior está Ilena de hombres como él. No puedes hacerlo. No puedes pelear con todos los fantasmas.
Mateo la miró fijamente. La ingenuidad de ella sobre su capacidad para destruir lo conmovió y lo ofendió a partes iguales.
- ¿Quién dice que no puedo? -preguntó Mateo, inclinando la cabeza, su voz bajando a un tono oscuro que rara vez usaba con ella- No necesito usar los puños, Samanta. Hay formas mucho más efectivas y dolorosas de destruir a un hombre como ese. Le quitaré sus clientes, hundiré su reputación, haré que VegaCorp bloquee cualquier empresa que lo contrate. Se quedará sin nada.
Samanta negó con la cabeza, sintiendo que él no entendía el punto.
- Mateo, no quiero que te conviertas en un monstruo para protegerme de otros monstruos.
- No me pidas que me quede de brazos cruzados mientras alguien que te ha humillado bebe champán a mi lado.
Samanta se mordió el labio.
- Solo... prométeme que no te ensuciarás las manos -pidió ella, buscando un compromisoProméteme que no arruinarás tu vida.
- Hoy, soy todo sonrisas y aplausos -prometió Mateo, ofreciéndole su brazo de nuevo- Mañana, el abogado de Zambrano descubrirá lo que significa ofender a mi familia.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.