Capítulo 364
CAPÍTULO 278
Finalmente, Mateo no aguantó más. Se levantó de un salto.
- Ya fue suficiente -anunció, su voz rasposa por la frustración- No podemos seguir aquí sentados esperando que un burócrata nos llame.
Thiago se puso de pie casi al instante, su rostro habitualmente impasible convertido en una máscara de fría determinación.
- Estoy de acuerdo. Decidieron salirse de la finca e ir a buscar noticias al Club Velvet. Es el único lugar que conocemos que tiene un vínculo directo con ese criminal. Si Héctor, o Fernando, como sea que se Ilame ahora, se las llevó, alguien en ese antro tiene que saber algo.
Alexander, que había estado escuchando el intercambio, se giró.
- Dije que se quedaran en la finca -recordó el patriarca, con un tono que pretendía ser de autoridad, pero que delataba su propia impotencia - Vargas está manejando los contactos del submundo. Ir allí sin un plan solo empeorará las cosas. Podrían estar vigilándolos.
- Ya nos vigilaron lo suficiente como para secuestrar a mi hermana y a mi primo en nuestras narices, papá -replicó Mateo con dureza- Y a Samanta. Si ellos no tienen un plan, nosotros sí.
Entraremos y sacaremos la información a golpes si hace falta.
Lucía quiso detenerlos, al ver la misma chispa de rebelión y amor desesperado en los ojos de su hijo que ella misma. Entendía la necesidad de actuar. No los detuvo.
- No puedo creer que ese hombre siempre estuvo tan cerca de nosotros -murmuró Thiago, más para sí mismo que para su primo- Administrando ese club en el centro de la ciudad, sobornando a empleados nuestros, y nosotros sin darnos cuenta de que Fernando Castillo seguía vivo y operando.
Mateo asintió, mirando por la ventanilla hacia la oscuridad de la autopista.
- Y usó a Samanta como escudo y como anzuelo.
- ¿Crees que Karla tuvo algo que ver? -preguntó Mateo, y la vulnerabilidad en su voz sorprendió a Thiago- El coche de empresa que se le asignó a su nombre fue el que usaron para llevarse a Sofía.
Pero... ¿crees que ella organizó esto?
Thiago lo miró. El rara vez se equivocaba al elegir a sus aliados, y que Karla resultara ser una pieza en el engranaje del enemigo era un golpe brutal.
- Quiero creer que no. Por mi bien y por el bien de esta familia. Pero ella estuvo involucrada en todo esto, seguro. Ella abrió la puerta.
Thiago apretó la mandíbula, asumiendo la responsabilidad de su propio error táctico al traerla a la matriz.
- Si la tocan, si le hacen daño a Sofía... la destruiré, Mateo. A Karla, a Fernando y a cualquiera que se haya interpuesto.
- Lo sé. Yo haré lo mismo por Samanta -aseguró Mateo, con una frialdad letal- Ahora lo importante es que aparezcan, sanas y salvas.
Mateo intentó encontrar un hilo de esperanza en la situación.
- Al menos Benicio estará con las chicas -
comentó Mateo, forzando una media sonrisa- Él siempre sabe cómo aligerar el ambiente. Si alguien puede mantener la calma en un secuestro, es él.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.