Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 371

Capítulo 371

CAPÍTULO 285

En la sala de interrogatorios de la Unidad de Delitos Complejos, la luz fluorescente zumbaba con un ruido eléctrico que exacerbaba el dolor de cabeza de quienes se encontraban allí.

Karla, sentada frente a un inspector de policía de rostro cansado, mantenía la espalda recta, aunque sus manos, entrelazadas sobre la mesa de metal, revelaban su tensión. Llevaba más de dos horas allí, desgranando cada interacción, cada mensaje y cada decisión equivocada que la había llevado a convertirse en una pieza clave del plan de secuestro sin saberlo.

- Y reitero, Inspector -decía Karla, con voz firme pero desprovista de su habitual arroganciaDeclaré todo lo que sé. Reconozco mi error de juicio, un error monumental, al no verificar los antecedentes del hombre que se presentó en mi despacho como Fernando Castillo.

El inspector anotó algo en su libreta, sin levantar la vista.

- Usted afirma que no sabía que este hombre era un criminal, prófugo por desfalco y enemigo jurado de la familia para la que usted trabaja.

- Exactamente. Desconocia el pasado de Fernando Castillo con la familia de la Vega-replicó ella, frustrada por tener que repetirlo- Los chismes familiares de los de la Vega no formaban parte de mi informe de inducción. El hombre se presentó como un ex empleado que ahora se dedicaba a ser representante de artistas con información privilegiada. Cometí el error de escucharlo por...

curiosidad competitiva.

- ¿Y qué hay del empleado? ¿Esteban? -preguntó el oficial, cruzándose de brazos- Usted le transfirió una suma considerable de dinero. Dinero que, según sabemos, fue a parar a las manos de apostadores clandestinos vinculados a la red de extorsión de Castillo.

Karla cerró los ojos por un segundo, sintiendo el peso de su propia estupidez. Se había creído la dueña del juego, manipulando peones, cuando en realidad solo era una reina de plástico movida por un jugador en las sombras.

- Tampoco sabía de la unión entre Fernando y Esteban -confesó Karla, sintiendo que la humillación le quemaba la garganta- Le pagué a Esteban con mis fondos personales para que...

distrajera a la señorita Sofía de la Vega. Celos profesionales y personales, si quiere ponerlo en el acta. Fui mezquina, no criminal. Creí que compraba la lealtad de un empleado endeudado, no que financiaba el vehículo y el sedante para un secuestro doble.

El inspector asintió lentamente, cerrando su libreta.

- Su declaración concuerda con los registros telefónicos que hemos intervenido, señorita. Por ahora, usted figura como testigo material y no como cómplice activa. Pero le sugiero que no salga de la ciudad.

- ¿Qué haces aquí? -le preguntó Thiago, su voz grave resonando en el pasillo, exigiendo respuestas, asumiendo inicialmente que la policía la había traído esposada desde su casa.

Karla lo miró a los ojos. En otro momento, se habría puesto a la defensiva, habría sacado a relucir su cargo. Pero esa noche, tras horas de escrutinio policial y autoanálisis, la armadura de la codirectora internacional se había hecho pedazos.

- Vine a declarar por voluntad propia -respondió ella, sosteniendo su mirada- En cuanto vi las noticias sobre el operativo en la finca y me enteré por los canales internos de que Sofía y Benicio estaban desaparecidos, supe que mi coche y mi dinero estaban involucrados. Y vine a contar todo lo que sabía.

Karla dio un paso hacia él, y por primera vez desde que lo conocía, Thiago vio en ella un dolor genuino y despojado de ambición.

- Pese a lo que pienses de mí, Thiago... y pese a lo bajo que caí al intentar manipular tus relaciones personales... no le deseo el mal a ningún miembro de tu familia. Jamás habría colaborado con un secuestro. Me duele que hayas creído eso, Thiago.

Que me creyeras capaz de vender a tu prima a un criminal por celos.

Thiago la escuchó, y la sinceridad de sus palabras, junto con el reporte de la policía que seguramente confirmaba su historia, lo golpeó con la fuerza de un arrepentimiento tardío. Recordó cómo la había acorralado en su oficina, exigiéndole explicaciones por el coche, tratándola como la autora de todo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.