Capítulo 385
CAPÍTULO 299
- ¿Un bufete de abogados? -repitió Thiago — ¿Por qué Zambrano le pagaría honorarios tan altos a un bufete externo por propiedades que, supuestamente, no están operativas?
- Sí. Y eso es lo que me llamó la atención – explicó Karla, manteniendo la voz plana y controlada, como si estuviera exponiendo un caso de estudio y no el posible paradero de dos rehenes- Hay un abogado en específico que firma personalmente todas estas autorizaciones de pago. Es él quien gestiona y custodia las propiedades que Zambrano tiene embargadas en el sur, cerca de la costa vieja. Propiedades que ahora son, técnicamente, de VegaCorp.
Karla hizo una pausa calculada. Deslizó un dedo por la pantalla de su tableta y luego levantó la vista, mirándolo con una intensidad que hizo que el ambiente en la oficina se enfriara.
- ¿Quieres ver el nombre?
Thiago sintió que el corazón le daba un vuelco violento contra las costillas. Su instinto corporativo y su desesperación familiar chocaron de frente.
- Por favor -dijo él, su voz apenas un murmullo tenso- Te escucho.
Karla no lo hizo esperar.
- Alberto Silva -leyó Karla en voz alta, pronunciando cada sílaba con claridad- Es un consultor externo. Y, según una rápida búsqueda cruzada en los registros de sociedad que pedí a recursos humanos esta misma mañana... no es un simple abogado de bienes raíces. Está directamente relacionado con la ex esposa de Fernando Castillo.
Karla se inclinó hacia adelante, asegurándose de tener toda la atención de Thiago.
-De hecho, Thiago... Alberto Silva es el actual esposo de Victoria Navarro.
Thiago se quedó petrificado, los ojos clavados en el nombre del abogado, Silva. La pieza faltante del rompecabezas acababa de caer sobre el escritorio con un ruido ensordecedor.
- Está casado con ella... -murmuró Thiago, más para sí mismo que para Karla, su mente uniendo los hilos a la velocidad de la luz- Es el nuevo marido de Victoria Navarro. Y Victoria Navarro odia a mi familia más que a la quiebra misma.
Karla asintió, satisfecha de ver que él estaba atando los cabos sueltos que ella acababa de proporcionarle con tanta eficiencia.
- Entonces -continuó Karla, retomando la exposición con lógica implacable- si este hombre es el esposo de Victoria Navarro, una mujer que tiene motivos probados para atacar a los de la Vega, y además está gestionando propiedades abandonadas o en litigio en el sur para la empresa que nosotros acabamos de adquirir...
Karla apoyó ambas manos, con las uñas perfectamente manicuradas, sobre el escritorio, inclinándose sobre los documentos.
- Thiago, Alexander y tu equipo no están buscando en el lugar correcto. No sé si este hombre tendrá algo que ver directamente con la desaparición de Sofía y de tu hermano Benicio, pero ya sabes mi regla de oro en los negocios y en la vida: no creo en las coincidencias.
Thiago se puso de pie de un salto. La fatiga de la noche en vela, el estrés y la duda desaparecieron de un plumazo, reemplazados por la adrenalina pura y dura del cazador que acaba de encontrar un rastro de sangre fresco en la nieve.
- Karla... -Thiago la miró con una mezcla de asombro absoluto y una profunda, casi abrumadora, gratitud. Ella no solo era una estratega brillante; acababa de salvarle la cordura- Eres brillante. Eres malditamente brillante. Acabas de darnos el mapa.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.