Capítulo 384
CAPÍTULO 298
Los días en el edificio VegaCorp transcurrían con total normalidad. Karla había llegado a su despacho a las seis de la mañana. La noticia oficial de la empresa indicaba que los directores estaban atendiendo asuntos personales urgentes, pero los rumores de pasillo, hablaban de secuestros, estafas y de la policía interrogando a empleados.
A las once de la mañana, tras haber despachado tres videoconferencias con Asia, Karla tomó una carpeta azul con informes de auditoría logística y caminó hacia la oficina contigua.
Esperaba encontrar la habitación vacía, su intención era simplemente dejar la carpeta sobre el escritorio de Thiago para mantener el flujo de trabajo organizado.
Pero al abrir la puerta de caoba, el sobresalto la detuvo en seco.
No estaba vacía.
Thiago de la Vega estaba sentado tras su inmenso escritorio. No llevaba corbata, su camisa blanca estaba arrugada, y su saco descansaba olvidado en el respaldo de un sillón.
Tenía los codos apoyados sobre la superficie del escritorio, las manos sosteniendo su cabeza, y la mirada perdida en la pantalla de su ordenador, que mostraba mapas satelitales en lugar de gráficos bursátiles. Sus ojos estaban enrojecidos, rodeados de ojeras moradas por la falta de sueño.
Karla parpadeó, aferrando la carpeta contra su pecho.
- Thiago... -dijo ella, con una mezcla de sorpresa genuina y una suavidad que rara vez empleaba- No esperaba verte aquí...
trabajando.
Thiago levantó la vista lentamente, como si le costara enfocar la realidad del despacho.
Parpadeó varias veces, reconociendo la figura elegante de la codirectora.
- No estoy trabajando, Karla -respondió él, con una voz áspera, rasposa por el silencio prolongado y los gritos ahogados en la fincaSolo... vine a buscar acceso a los servidores encriptados de la compañía. Necesitaba mayor ancho de banda para que el equipo de Vargas cruzara unos datos de geolocalización.
Karla cerró la puerta a sus espaldas, asegurando la privacidad, y caminó lentamente hacia el centro de la oficina. 1
- ¿Aún no saben nada de tu prima y de tu hermano? -preguntó ella, bajando el tono de voz a un susurro casi reverencial, consciente de la gravedad de la pregunta.
Thiago negó con la cabeza, pasándose una mano temblorosa por el cabello desordenado.
Karla sonrió levemente, una sonrisa pequeña pero afilada.
- De hecho, Thiago, sobre la fusión logística es de lo que venía a hablarte. -Karla se enderezó en la silla, su mente ejecutiva tomando nuevamente el control- Te quiero contar unos movimientos que descubrí esta madrugada.
Thiago frunció el ceño, su cerebro de negocios intentando conectar con la conversación.
- ¿Movimientos? ¿Hubo algún problema con las acciones de Zambrano?
- No con las acciones. Con los contratos anexos. -Karla acercó la carpeta azul y la abrió, deslizando varios documentos impresos con resaltador amarillo hacia Thiago- En realidad, desde que Mateo y tú cerraron el trato de recapitalización con Javier Zambrano, nunca investigamos tan a fondo los servicios tercerizados que la empresa de camiones traía consigo. Nos enfocamos en las rutas y en la flota, pero no en el pasivo legal y de mantenimiento de las propiedades que Zambrano usaba como depósitos.
Thiago tomó los papeles, intrigado.
- Continúa.
- He estado revisando la contabilidad operativa porque había un desfase en el presupuesto de arrendamientos - explicó Karla, señalando unos números- He notado movimientos extraños en los últimos tratos de Zambrano. Hay pagos regulares, pero bastante opacos, a un bufete de abogados externos por concepto de mantenimiento y custodia de bienes inmuebles en litigio.

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