Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 394

CAPÍTULO 308

Thiago tamborileaba los dedos sobre el volante de cuero, esperando en el estacionamiento subterráneo de la Torre VegaCorp. Su plan original había sido impecablemente tradicional: él conduciría hasta la casa, la recogería y la llevaría al restaurante más exclusivo de la ciudad. Incluso, con la ayuda de secretaria, había reservado la mesa más privada del lugar y había encargado un arreglo floral que lo esperaba en el asiento trasero.

Pero, fiel a su estilo indomable, Sofía había enviado un mensaje de texto que aún le irritaba recordar.

Sofia: [No quiero que pases por mí a la finca, Thiago. Voy a ir directo con mi camioneta. Nos vemos a las ocho.]

Cuando Thiago leyó el mensaje, su primer impulso fue llamar y exigir que obedeciera. ¿Una primera cita llegando en vehículos separados? Era absurdo. Pero luego recordó la advertencia de su tío Alexander: "Sofía no es una niña ingenua, es una Flores. Es terca".

Thiago no le quedó otra que aceptar.

Thiago: [Como quieras. Te veo en la entrada de mi edificio a las ocho]

Pero no le dijo a dónde irían. Quería mantener el factor sorpresa.

A las 19:55, el sonido ronco de un motor conocido resonó en la rampa de acceso del estacionamiento. El Jeep de Sofía se detuvo un par de plazas más allá.

Sofía apagó el motor y bajó del vehículo.

Thiago se quedó sin aliento por un segundo, observándola a través del parabrisas antes de salir de su propio coche. Sofía no llevaba botas de montar ni chaquetas de cuero. Había optado por un vestido midi de seda color verde esmeralda que resaltaba el color de sus ojos y abrazaba su figura atlética con una elegancia fluida. Llevaba unos tacones de tiras negras y el cabello suelto, cayendo en ondas suaves sobre sus hombros.

Thiago salió rápidamente de su sedán oscuro, tomando el enorme ramo de rosas rojas del asiento trasero, y caminó hacia ella.

— Llegas puntual —dijo Thiago a modo de saludo, deteniéndose frente a ella, con los ojos oscuros recorriendo su figura con evidente apreciación— Estás deslumbrante, Sofía.

Sofía le dedicó una sonrisa ladeada, ajustándose una fina cadena de plata que llevaba al cuello.

— Gracias, Thiago. Tú tampoco te ves mal. Aunque me sorprende que no lleves la corbata puesta.

Thiago se miró el traje oscuro y la camisa blanca con el primer botón abierto.

— En otra ocasion —Le tendió el arreglo floral— Esto es para ti.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.