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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 491

CAPÍTULO 80

Matilde subió al asiento del copiloto y cerró la puerta con un golpe seco. Sus manos temblaban ligeramente mientras se ajustaba el abrigo.

— Vámonos, Teresa —dijo Matilde, con una voz que pretendía ser de acero pero que dejaba traslucir una grieta de dolor— Ya no queda nada para mí en esta casa, excepto el recuerdo de dos personas a las que una vez llamé padres.

Teresa puso la marcha, pero antes de que pudiera pisar el acelerador, una figura menuda y desaliñada surgió de entre los arbustos que bordeaban la verja de entrada. Era una mujer que vestía un abrigo demasiado fino para el frío de la mañana, con el cabello castaño revuelto y los ojos enrojecidos por un llanto que parecía no tener fin.

Teresa frenó en seco, y se giró hacia su amiga.

— ¿Quién es esa? —preguntó Teresa, poniéndose a la defensiva.

Matilde entornó los ojos, tratando de reconocer a la mujer a través del parabrisas empañado. La figura se acercó a la ventanilla de Matilde, golpeando el cristal con desesperación. Al verla de cerca, Matilde lo comprendió todo. Era Clara.

Matilde bajó la ventanilla unos centímetros, dejando que el aire gélido entrara en el habitáculo.

— Señorita Valente... por favor —suplicó Clara, con la voz quebrada— He estado buscándola por todas partes. Fui a la comisaría, intenté ver a Carlos, pero no me dejaron pasar. Me dijeron que no tenía derecho a hablar con él, que él no quería verme. Estoy desesperada.

Matilde observó a Clara con una mezcla de sospecha y una curiosidad casi clínica. Sabía, por boca de Augusto, que esta mujer era la responsable del robo de los documentos. Sin embargo, al ver su estado ella sintió que Clara no era una villana, sino una víctima más.

— Sube al coche —ordenó Matilde, abriendo la puerta trasera— No tenemos tiempo para charlas en la calle.

Clara subió al vehículo de inmediato, acurrucándose en el asiento trasero. Teresa arrancó el coche, alejándose rápidamente de la residencia Valente.

— Tenemos que comenzar un viaje, Clara —continuó Matilde, girándose en su asiento para encararla— Y vas a decirme la verdad absoluta si quieres que Carlos vuelva a mirarte a la cara algún día.

Clara asintió frenéticamente, secándose las lágrimas con la manga de su abrigo.

— Haré lo que sea. Lo juro. No sabía que Elena llegaría tan lejos. Ella me manipuló, me recordó nuestra infancia, la miseria que pasamos... Pero en cuanto me di cuenta de lo que había hecho, ya era tarde.

— Hablemos de Elena —dijo Matilde, su voz endureciéndose— ¿Conoces su plan? ¿Qué es exactamente lo que pretende lograr?

Capítulo 491 1

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