Capítulo 69
El silencio en la oficina fue total. Rodrigo dejó el vaso a medio camino de su boca.
-¿Qué?
- Hace diez años -dijo Fernando, mirando al suelo-. Lucía Flores fue mi prometida. Vivimos juntos durante toda la universidad.
Rodrigo empezó a reírse. Fue una risa incrédula, burlona, cruel.
- ¡No me jodas! -exclamó Rodrigo-.¿La presidenta de VegaCorp es tu ex? ¿La mujer que ahora tiene tu carrera en sus manos es la misma con la que compartías sábanas baratas?
- Fue tu prometida... -repitió Roberto, calculando las implicaciones-. ¿Y qué pasó?
- La dejé -dijo Fernando, intentando recuperar algo de orgullo-. La dejé por Victoria. Necesitaba...
avanzar. Victoria podía darme el puesto en esta empresa. Lucía sólo podía darme deudas.
- Seguramente te dejó ella a vos -retrucó Rodrigo con malicia, disfrutando de patear al perro caído-.
Mírate, Fernando. Y mírala a ella. Ella se consiguió a Alexander De la Vega. Tú te conseguiste a Victoria, que es insoportable y, seamos honestos...
Rodrigo se inclinó sobre el escritorio con una sonrisa viperina.
- Sabes de las aventuras de tu esposa, ¿verdad, Fernando? Todo el mundo sabe que Victoria se ha acostado con medio club de golf, incluido mi primo Alexander. Eres un perdedor que nunca supe por qué mi padre defendía tanto. Dejaste a la mujer que ahora es reina para quedarte con la que es el chiste de las fiestas.
Fernando apretó los dientes, sintiendo la humillación quemarle las orejas. Quería gritarles que él había sido el que tomó la decisión, que Lucía lo amaba desesperadamente, pero sabía que sonaría patético.
- Yo la dejé -insistió-. El día de la boda.
Roberto, que había estado escuchando en silencio, levantó una mano para callar a su hijo. Su mente de ajedrecista había detectado algo mucho más interesante que los chismes de alcoba.
- Espera, Rodrigo. Calla un momento. -Roberto miró a Fernando con intensidad--. ¿Dices que la dejaste el día de la boda?
- Sí. En la puerta de la iglesia.
- ¿Cuándo fue eso? -preguntó Roberto, inclinándose hacia adelante-. Necesito la fecha exacta.
- Fue hace diez años. El 15 de octubre.
- ¿Y qué día comenzó la relación de ustedes y terminó para empezar la de Alexander? -quiso saber Roberto, sacando su teléfono para revisar el calendario perpetuo.
Fernando les contó brevemente la historia, omitiendo sus súplicas en el archivo.
- Fue ese mismo día. Yo me casé con Victoria a las cinco de la tarde. Lucía llegó a la iglesia, vio la boda.
Roberto se dejó caer en el respaldo del sofá, con una sonrisa lenta y depredadora formándose en sus labios finos.
- El 15 de octubre... -murmuró Roberto-. Ese día.

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