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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 78

Capítulo 78

Lucía tragó saliva.

- No estoy lista.

- Nunca se está listo para los buitres. Pero también sé que es una mala idea no enfrentarlos. Si te escondes hoy, te perseguirán siempre.

Alexander le acarició los nudillos con los pulgares, transmitiéndole su fuerza.

- No queda otra más que presentarte como la Presidente, Lucía. Tienes que salir ahí y ser tú.

- ¿Yo? Yo soy una veterinaria que no sabe qué es un bono del tesoro.

- Exacto. No finjas ser empresaria. Sé tú. Sé la mujer que entró en la jaula de un caballo de media tonelada ayer. Sé la mujer que me puso en mi lugar anoche. Usa la verdad. La verdad desarma a los mentirosos como Elisa.

Lucía respiró hondo. Cerró los ojos un segundo, visualizando a Mateo y Sofía, a sus pacientes, a su vida real, 1

- Está bien -dijo al abrir los ojos. El verde de su mirada se endureció-. Vamos.

Alexander asintió con orgullo. Se giró hacia los guardias.

- Abran paso. Pero mantengan los micrófonos a medio metro de ella. Si alguien la toca, lo demandamos.

Salieron del ascensor. Alexander puso una mano en la espalda de Lucía, guiándola hacia el centro del vestíbulo donde los periodistas se agolpaban como pirañas.

El ruido fue ensordecedor.

- ¡Señora de la Vega!

- ¡Señora Presidenta!

- ¡¿Es cierto que desplazó a su esposo?!

- ¡¿Qué experiencia tiene en el sector logístico?!

Lucía se detuvo frente a la maraña de grabadoras.

Sintió el calor de los focos. Alexander se quedó a su lado, un paso atrás, como su escolta de lujo, dejándole el protagonismo pero cubriéndole la espalda.

Un periodista de Finanzas Hoy, conocido por su agresividad, lanzó la primera pregunta técnica.

- Señora, el mercado asiático ha caído tres puntos esta mañana ante el rumor de su nombramiento.

Los accionistas temen que su falta de experiencia hunda la fusión con Shanghai Motors. ¿Cuál es su estrategia para mitigar el riesgo cambiario en el tercer trimestre?

- Señora Lucía, todo eso suena muy noble. Pero la realidad es que nadie sabía de su existencia hasta el viernes. Se dice que su matrimonio con Alexander De la Vega fue un arreglo comercial. Que vivieron separados diez años. ¿Cómo explica eso? ¿Es usted una esposa trofeo que se rebeló?

El murmullo creció. Esta era la carne que querían.

Alexander dio un paso adelante, listo para intervenir y cortar la conferencia, pero Lucía levantó una mano, deteniéndolo.

Miró a la periodista. Sus ojos brillaron con una fuerza que hizo que la mujer retrocediera un pocо.

- Mi vida privada y las decisiones que mi esposo y yo tomamos en el pasado, nos pertenecen a nosotros -dijo Lucía con firmeza-. No soy un trofeo. Nunca lo he sido. He trabajado cada día de los últimos diez años para construir mi propia carrera, sin utilizar el apellido de mi esposo para abrir puertas. Si vivimos separados o juntos, si cenamos a las ocho o a las diez, no afecta la cotización de la bolsa.

Lucía buscó la mirada de Alexander y luego volvió a la cámara.

- Lo único que deben saber es que estoy aquí. Que el apellido De la Vega está unido. Y que cualquiera que apueste contra nosotros... va a perder.

Hubo un segundo de silencio, y luego, sorprendentemente, algunos periodistas asintieron. Respetaban la fuerza.

-Gracias -dijo Lucía.

Alexander la tomó del brazo y, aprovechando la pausa, la guió rápidamente hacia la salida, donde el coche blindado ya los esperaba con el motor en marcha. Los guardias abrieron paso a empujones.

Entraron al coche y las puertas se cerraron, silenciando el mundo exterior.

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