Capítulo 81
El trayecto en el coche fue una mezcla de risas contenidas y planes para la noche. Lucía sabía que no podía llevarlos a la mansión de los de la vega.
Los llevó a su verdadera casa, aquel apartamento pequeño y acogedor que mantenía como su refugio personal, lejos de los lujos fríos de la mansión.
Mientras conducía, sacó el teléfono y marcó un número rápido.
- ¿Alina? Soy yo. Voy en camino con los niños. Sí, Mateo tuvo un accidente, pero está bien. Necesito que prepares todo. Noche de películas y pochoclos.
Por favor, que se sienta como el mejor lugar del mundo.
Al otro lado de la línea, Alina, su fiel amiga y confidente, no hizo preguntas innecesarias. Solo confirmó que todo estaría listo.
Al llegar, el aroma a mantequilla caliente y maíz tostado ya inundaba el pasillo. Alina abrió la puerta con una sonrisa radiante, sosteniendo una manta de lana gigante.
-¡Bienvenidos los guerreros heridos! -exclamó Alina, ayudando a Mateo a bajar del auto con una delicadeza extrema.
Mateo se instaló en el sofá, acomodando su brazo enyesado sobre un almohadón de plumas, sintiéndose como un rey en su trono. Sofía se sentó a su lado, asegurándose de que tuviera el tazón de pochoclos a una distancia alcanzable.
- ¿Cuál vamos a ver? -preguntó Sofía, pasando las opciones con el control remoto.
- ¡La de los astronautas! -gritó Mateo.
Lucía se quedó de pie un momento en el marco de la puerta de la cocina, observando la escena. Alina se acercó a ella y le puso una mano en el hombro.
- Lo hiciste bien, Lucía. Mira sus caras.
- Me muero de miedo, Alina -confesó Lucía en voz baja-. Mañana tengo que devolverlos. Y mañana tendré que enfrentar a Alexander.
La película comenzó a proyectarse, llenando la sala de luces azules y espaciales. Mateo, a pesar de su emoción înicial, empezó a sucumbir al cansancio y a los analgésicos. Sus ojos se cerraban lentamente mientras su mano sana buscaba la de Lucía.
- Lucía... -susurró el niño, ya casi dormido.
- Dime, pequeño.
- ¿El yeso sirve para que la gente me firme?
Porque quiero que vos seas la primera. Mañana, antes de irmos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.