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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 143

CELINE

Aprieto los dientes cuando las punzadas de dolor atraviesan mis sentidos, pero aguanto, no será la primera herida grave que me hago.

Para cuando termina 15 minutos después, estoy toda sudada, la ropa se me pega al cuerpo y me he destrozado el labio inferior de morderlo, pero es cierto que el dolor agudo del inicio ha pasado.

— Debes dejarte esto unos días y vas a sanar, no te preocupes – me explica limpiándose la frente con cansancio.

— Muchas gracias, Laila, no sé cómo pagarte…

— Yo soy quien está devolviendo tu generosidad – sonríe y yo también lo hago por cortesía.

— Por cierto, descansa mucho Celine, hoy por la noche pasaremos cerca del lugar que quieres ir, debes estar lista para correr al bosque.

Asiento agradeciéndole de nuevo, me termino el caldo y me recuesto a esperar mi oportunidad mientras la caravana continúa camino, con el traqueteo de las ruedas sobre la tierra.

Laila me acompaña un rato y cuando volvemos a detenernos, ya de noche, se baja y me hace señas de que esté atenta.

“Mía, lista por si tenemos que convertirnos” le digo, aunque no quisiera, porque no encuentro ropa tirada por todos lados cada vez que cambio a mi forma animal.

Miro a través de las pieles que hacen de puerta, en la parte trasera del carruaje, escucho las voces de los brujos y sus risas alrededor de la fogata.

Están en la preparación de sus comidas, de repente pasos se acercan y la piel es retirada de golpe.

— Vamos, Celine, rápido – Laila me susurra mirando hacia atrás nerviosa.

Salto de carruaje sin pensarlo dos veces, la herida en el muslo aun escuece pero trato de no pensar en ella.

Me toma la mano y agazapadas, caminamos rápido por entre las sombras de los carruajes hasta escondernos detrás de la enorme rueda de uno de ellos.

Unos metros más allá veo el linde del bosque.

— Espera— me empuja hacia atrás y nos agachamos en cuclillas, sumidas en la oscuridad, esperando a que el hechicero que patrullaba pasara de largo.

— Ahora Celine – en susurros nos comunicamos, toma mi mano y corremos hacia el bosque internándonos en la protección de la naturaleza.

Corrimos un buen trecho hasta que se detuvo respirando agitada y mirando hacia atrás, comprobando que no nos seguían.

— Uf, no tengo tan buena resistencia como los hombres lobos y vampiros – me dijo llevándose la mano al pecho.

— Lo puse en el agua con que limpié la infección, ¿sientes el enlace con el hechizo control?

Mi padre cierra los ojos y la magia se agita a su alrededor.

Cuando vuelve a abrir los ojos son de un dorado intenso.

— Sí, sí, está avanzando por su sangre – retira enseguida su escrutinio en el cuerpo de Celine volviendo a la normalidad.

— Es mejor no alertarla, ahora es muy reciente el hechizo, necesitamos que se adentre más en su sistema hasta su mente, para que su loba no lo detecte.

— Ella va a encontrarse con alguna patrulla de vampiros, es hora de levantar la caravana y escapar de este sitio tan peligroso – le digo y avanzamos a decirle a todos que el simulacro se acabó.

— Cuando llegue el momento la controlaremos y esa mujer nos abrirá las puertas del castillo. Lo hiciste bien mi brujita – papá me revuelve el cabello y sonrío con suficiencia.

Hay una regla no escrita en este Reino, quien controle el castillo, controla el Reino Oscuro y mi clan de Brujos serán los próximos monarcas.

Ya me veo con la corona en la cabeza.

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