CELINE
Corría veloz por entre los arbustos, mi larga trenza moviéndose con mi carrera.
Los zorros salían de sus madrigueras buscando una presa nocturna que cazar y todo tipo de insectos hacían ruidos raros al pasar a su lado.
La vida en el bosque despertaba y pronto, además de sus sonidos, también escuché voces, pero no las que estaba buscando.
“¡Celine, no vayas por ahí, son Vampiros!”, mi loba me advierte y me detengo forzadamente, mirando a todos lados, viendo por donde escapar para no toparme de frente con una emboscada.
— ¡Oye! – una exclamación me pone de nuevo en marcha y corro hacia la derecha porque fue lo que me indicó mi instinto.
De nuevo estaba siendo perseguida y esta vez esos hombres eran mucho más veloces que los anteriores, parecían Vampiros élite.
Con mi muslo herido y varios de ellos siguiéndome los pasos, era obvio que no llegaría lejos.
El viento pasaba silbándome los oídos, de repente mi nariz captó un olor a descomposición y viejo.
“¡Desvíate a la izquierda, rápido, Celine o cambiamos de forma!” Mía me advierte y siempre le hago caso a sus instintos, pocas veces se equivoca.
— ¡Detente bruja! – me gritan, parece que me han confundido con una hechicera.
— ¡Idiota, no vez lo rápida que es, debe ser una hibrida! – insultos se escuchan.
No porque una parte de mí sea vampira me mostrarán misericordia, para ellos solo la sangre pura importa.
Mis botines se hundían en la hierba tierna, los escuchaba a solo pasos y cuando ya me disponía a cambiar a mi loba, las altas rejas de lo que parecía un antiguo cementerio me cortaron el paso.
Sin dudarlo me abalancé y trepé por la reja oxidada que se balanceaba y crujía peligrosamente, más no cedió a mi peso, estaba llegando a la cima cuando una Mía me rugió.
“¡Lánzate rápido del otro lado, te van a volver a enlazar con unas cadenas!”, me arrojé casi de cabezas y caí pesadamente en el suelo, para enseguida rodar y enfrentarlos del otro lado, sacando mis colmillos y siseando amenazante.
Mis sentidos seguían buscando una escapatoria, mirando al entorno circundante entre los viejos árboles y las tumbas mohosas y solitarias.
Todo el ambiente era tenebroso, aun así, no esperé ver la cara de terror y asombro de los tres vampiros que me perseguían.
No hicieron ni siquiera por escalar la antigua reja.
Di un paso atrás, en cuanto se lo intentaran correría de nuevo, solo me quedaba para ver si sacaba algo de información.
— Solo soy una viajera, no estoy metida en su guerra, no me interesa, déjenme marchar en paz – les dije sin muchas esperanzas.
— ¿Cómo es que puedes atravesar las tierras prohibidas? ¡¿Qué clase de hechizo utilizas?! – me gritó amenazante un rubio con el cabello largo y hermoso rostro, como la mayoría de los vampiros, pero tan cruel y frío como todos ellos.
— No tengo ningún poder, no sé de qué me hablas…
Pasé debajo del árbol y sentí un aleteo extraño, me llevé las manos al rostro protegiéndome cuando una especie de chillido y batir de alas se escucharon por encima de mi cabeza.
Eras murciélagos y los seguí con la vista, girándome, subí la cabeza para verlos elevarse en el cielo y me quedé en shock.
Allá encima de la montaña, algo lejos, se podía divisar el castillo del Reino Oscuro, enorme e imponente, la niebla lo cubría como ocultándolo de ojos curiosos.
— Bueno, no sé qué tiene de especial, son solo rocas viejas, yo estuve ahí unos pocos días y no me gustó para nada – bufé, no entendía la estúpida lógica de este reino.
Busqué una vieja cripta y entré a pesar del olor penetrante a muerte.
Me senté detrás de la puerta cerrada y miré al ataúd de piedra en el centro, más allá todo era oscuridad, pero yo podía ver que no había peligro.
Cerré los ojos, colocando mi bultico al lado, abrazando mis rodillas, cubriéndome bien con la pesada capucha, pensando que sería unos segundos de descanso, sin embargo, no sabía si fue la frialdad o qué, terminé por quedarme dormida.
*****
NARRADORA
En la mazmorra más profunda, oscura y antigua del Castillo Carmesí, ojos rojos vampíricos, como el más puro rubí, como la sangre fresca acabada de sacar de las venas, se abrieron a la noche.
Una presa que olía a puro éxtasis estaba cerca y hoy saldría a cazar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...