CELINE
Me imaginaba mi expresión de tonta y parecía hipnotizada, mientras ese apuesto rostro capaz de tentar a cualquier mujer iba bajando, me iba a besar ¡y lo iba a dejar!
Su lengua lamió mi labio superior y luego chupó el inferior como degustando a la presa, gemí bajo y se coló en el interior de mi boca recorriéndome en un candente beso.
Nuestras lenguas se enredaron y se exploraron suavemente. Diosa sabía a pura gloria su boca.
Su mano se desplazó por mi nuca para profundizar nuestro intercambio y la otra tomó posesivamente mi cintura baja para pegarme a su duro cuerpo.
Una de sus rodillas se coló por entre mis piernas haciendo presión hacia arriba, obligándome a cabalgarlo de puntillas con mis botines casi despegados del suelo.
— Mmm – gemí cuando mi centro excitado comenzó a rozar descaradamente sobre su muslo.
Contra mi cadera una erección endurecida se pegaba por encima de sus ropas hechas trizas, iba prácticamente desnudo.
Sonidos húmedos y calientes se escuchaban haciendo ecos en las paredes, me estaba perdiendo en la lujuria con las manos puesta sobre sus anchos hombros mientras su boca ahora atormentaba mi cuello que incliné a un lado para darle acceso a mis venas.
Su mano bajó a mis nalgas, manoseándomelas y apretándomelas, empujándome siempre hacia él, dominándome, moviendo su muslo y estimulando mi sensible clítoris que pedía a gritos atención.
Comenzó a tocarme los senos por encima del vestido, su respiración pesada cayó en el hueco de mi cuello y mi clavícula mientras su lengua lamía mi vena frenética.
A tirones comenzó a bajarme la manga para liberar mis pechos.
Bajó la cabeza, inclinado sobre mí, y hundió la nariz en el centro de mis tetas.
— Ssshhh muero por penetrarte y llevarte al éxtasis mientras bebes de mi sangre… Mmm me tienes loco con ese olor a rosas salvajes, solo un poco nena, solo déjame probarte un poco…
Lamió eróticamente el pico de mi pezón que sobresalía por encima de la tela.
— Ahh— gemí cuando mi seno quedó expuesto, de un tirón que le dio al escote hacia abajo.
Me estremecí de placer ante su mirada hambrienta, relamiéndose los labios y sabía muy bien lo excitado que estaba.
Su pene latía, escurriendo y se endurecía más y más calentando mi vientre.
— Mírame, Celine, tus ojos siempre en mí – ordenó implacable observándome desde abajo como un depredador, sus iris rojos brillaban en la oscuridad.
Sacó la lengua y dio vueltas perezosas a mi aureola una y otra vez, estirando mi pezón delicadamente entre sus labios, atormentándome, gruñendo bajo, sabiendo que me tenía justo donde me quería.
¡Debo de estar loca para casi entregarme así!
¿Y por qué Mía no reaccionaba tampoco?, estaba como embobada rondando a este hombre misterioso.
¡Una compulsión! Ellos utilizaban eso para manipular las mentes y debía estar en una de ellas.
Recuperé todas mis fuerzas de golpe y lo empujé tomándolo por sorpresa y corriendo hacia la puerta, con esas cadenas que lo sujetaban a la pared, no debería poder perseguirme.
Eso fue lo que pensé ilusamente.
Pero cuando casi vi la libertad frente a mis ojos, la puerta se cerró de golpe como mismo se había abierto y algunas antorchas se prendieron en las paredes iluminando un poco la instancia.
“¡Ábrete, maldit4 puerta!”, comencé a darle jalones violentos al cerrojo.
Pasos se escuchaban acercándose a mí y mi corazón latía frenético, mezcla de la excitación, el miedo y algo más extraño.
— No podrás escapar tan fácil de mí, Celine, ¿a qué le temes tanto? Nunca te haría daño. Sé que también me deseas, ¿acaso no tienes curiosidad?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...