CELINE
Me giré casi temblando observándolo detenerse a unos metros, las pesadas cadenas rodaban por el suelo, aún unidas a los grilletes en sus manos que no parecían detenerlo para nada.
Diosa, ahora con luz, se veía más salvaje, peligroso y comestible, casi desnudo y con esa feroz erección apuntándome, apenas tapada por unos retazos de tela humedecida donde caía la punta de su miembro.
Sus ojos me miraban como siempre, llenos de control sobre mi voluntad, implacable, como un depredador que sabe que se va a comer esta presa sí o sí.
— Porque me hechizaste, esa es la respuesta. Todo esto, es alguna clase de sueño sexual barato, no sé quién seas, pero déjame salir de aquí, ¡no me gusta que jueguen con mi mente!
— Entonces ven a mí, ven al palacio y te estaré esperando aquí mismo, te sabes el camino, síguelo y te demostraré que esto no es solo un sueño.
— ¿El castillo? Nadie puede entrar…
— Tú sí puedes, solo tú, yo te dejaré – me responde y se sigue acercando paso a paso, con seguridad, siento que vuelvo a arder en llamas.
— ¿Por qué? ¿Por qué solo yo puedo entrar a ese sitio ahora maldito?
— Ven y te diré por qué, te lo diré todo, ven a mi pequeña, sé que lo sientes, no te estoy haciendo ninguna compulsión, me deseas instintivamente como yo desperté solamente por oler cerca tu delicioso aroma. No sé por qué no lo ves tan claro, pero yo te puedo dar respuestas, ven a mí, Celine.
¡No, no y no!, debo acabar con esto, los vampiros son engañosos y este el Rey del embuste.
— Estuve aquí en el castillo prisionera, ¿cómo es que hasta ahora me descubres?
Frunce el ceño ante mi pregunta.
— Debe haber sido aquella vez que casi despierto, algo perturbaba mi sueño, pero luego esa presencia se marchó y volví a sumirme en la oscuridad - sube la cabeza, contrariado.
— Así que eras tú, lamento no haber despertado, pequeña. También te puedo explicar todo eso, Celine, hablemos, necesito que vengas al castillo, no tengo un tiempo ilimitado.
Estiró su mano para volverme a atrapar, pero esta vez, convoqué a mi loba sin pensarlo.
No dejaré que me vuelva a calentar el oído con su seducción.
De repente tuve miedo, creí que como era su ilusión no podría cambiar, sin embargo, mi ropa se rasgó, mi piel se cubrió de pelaje y mi loba Alfa le saltó encima a destrozarlo.
Pero al verlo sonreír de lado y adoptar la postura defensiva con las piernas separadas, inclinado y las manos adelante, tuve una muy mala premonición.
“¡Mía no le vayas de frente!”
Muy tarde, mi loba que se le abalanzó a morderlo, quiso dar un salto al lado, pero su cuerpo fue atrapado en el aire por ese vampiro.
“Mía” ella le respondió con un suspiro y me pareció tan ridículo, él no la podría escuchar.
“Mía, tan hermoso como Celine, me encantan los nombres de mis esposas, una testaruda y la otra más dulce”
¡¿Qué?!, ¡¿Cómo fue que escuchó a mi loba interior?!
“Me perteneces, ¿por qué no puedes reconocerme?”
“Yo, no sé… ¿Quién eres? Hueles delicioso, aunque eres un vampiro, me gusta que me toques…”
La descarada de mi Alfa soltó toda la sopa, cerrando los ojos complacida y relajándose bajo el cuerpo del vampiro.
“Soy tu…” Algo se agitó en el aire que no pude escucharlo bien
¡¿Qué eres mi qué?! Pero un temblor hizo vibrar todo este mundo de ensueño.
— Maldici0n – gruñó y apretó más fuerte el cuerpo de Mía, hundiéndose en su cuello, acariciando su morro, como con miedo a ser alejado de nosotras.
— Celine ven a mí, al castillo, te necesito, me preocupa tu seguridad, no confíes en nadie. No seas testaruda y no te atrevas a cruzar de nuevo las rejas del Cementerio, solo avanza al castillo. Soy tu compañero Celine, cree en mí, solo deseo protegerte, yo soy tu mate.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...