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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 148

CELINE

Cuando abrí mis ojos, nuevamente estaba en la misma cripta donde me había quedado dormida.

¿Todo ese raro encuentro había sido solo un sueño? Pegué mis muslos con algo de molestia, la humedad empapando mis bragas.

Si fue solo un desvarío de mi mente, la verdad era que me encontraba demasiado necesitada. Además, ¿con un vampiro?

“No creo que haya sido un sueño,” escuché la voz de Mía mientras me sacudo el polvo del suelo y me acomodo la capa.

“¿Me quieres decir que hay un vampiro poderoso encerrado en las mazmorras de ese castillo? Además, él dijo…” dudé, recordando sus palabras; el final estaba algo borroso, pero creí haber escuchado decir…

“Él dice que es nuestro mate.”

Mía continuó mis ideas, dando vueltas con ansiedad:

“Pero a pesar de que me sentí rara, no logré identificarlo como mi compañero… No sé, Celine, estoy confundida. ¿Hacemos lo que él nos ordenó?”

Yo también me encontraba indecisa.

Abrí la puerta de la cripta y salí al exterior; ya era de día, pero la niebla densa no dejaba pasar muchos rayos de sol, conservando el ambiente lúgubre del cementerio.

Miré a lo lejos al castillo; algo me llamaba hacia él, tiraba de mi alma, sin embargo, también había otro sentimiento raro en mi interior.

La cabeza me dolía y miles de pensamientos confusos se amontonaban en mi mente embotada.

—¿Qué fue eso? —miré hacia las altas rejas por donde trepé para entrar.

“Se escucharon como gruñidos y voces; creo… creo que huele a hombres lobo,” me respondió Mía.

—¿Será Beof? —olvidé todas las advertencias y caminé hacia las rejas antiguas, mirando el bosque denso, que batía las hojas con la fría brisa matutina.

—No puedo seguir recluida aquí; iré a explorar —decidí en el acto, colgando la bolsita de nuevo a mi espalda y trepando con mis botines hasta la cima de la reja.

De repente, comenzó a balancearse peligrosamente, amenazando con tumbarme.

Giré mi cabeza cuando un fuerte viento proveniente del castillo revoloteó mi cabello, como si me estuviese reteniendo y apresando.

Resistí a la fuerte compulsión, apretando los dientes, y me arrojé al otro lado de la reja, saliendo de los límites del cementerio.

El viento amainó y pasaba por las hojas de los sauces, como un llanto de lamento.

“No sé bien, Celine; la verdad me siento algo débil. Creo que es tu maldit4 parte vampírica revolviéndose al estar en casa. Este parece ser el campamento de los vampiros,” responde y la noto acostada, cuando estaba hasta hace poco muy animada.

No tengo tiempo de preocuparme por su apatía porque escucho pasos y me tenso al escuchar a alguien acercarse.

Es poderoso, su aura se expande hasta mí; abre la puerta de la carpa y entra.

A través de la luz que se filtra por las rendijas del techo y desde el exterior de las piezas que hacen de puerta, observo a un vampiro de cabello rubio largo y mirada roja penetrante, cruel y calculadora.

Se acerca hasta mi posición y, a pesar de que mi corazón comienza a latir extrañamente, mantengo mi expresión calmada, pero mis manos se tensan e intento rasguñar las sogas para liberarme.

Su olor a tierra llega hasta mi nariz y, en vez de asquearme como con todos estos vampiros, aspiro intoxicada.

—Mate —la palabra escapa de entre mis labios, impulsada por el reconocimiento de mi loba.

Yo misma estoy asombrada; nuestros ojos se entrecruzan en la corta distancia y él también me está observando fijamente.

Veo un destello de algo complejo cruzar por sus iris, pero luego lo oculta y se inclina frente a mi cuerpo, tomándome de la barbilla para hacerme subir el rostro.

— Así que eres mi compañera, qué interesante.

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