CELINE
Tragué ante sus palabras y su mirada hechizante, pero no me sentía tan eufórica como imaginé que sería.
Quizás porque era un vampiro y no me agradaba para nada esa raza creída y snob.
—¿Mía, estás segura de que este hombre es nuestro compañero?
—Parece que sí.
—¡¿Cómo que parece, Mía, espabila?!
—Sí, sí, se siente la química del lazo; sin embargo, no sé, no quiero que me toque, solo tiene relación con tu parte de vampira.
—Estás distraída, es de mala educación hablar con tu loba interior mientras te estoy preguntando algo.
—¿Puedes escucharla? —le pregunté con expectativas y él dejó de agarrarme la barbilla y se incorporó.
—¿Cómo voy a escuchar a tu parte animal? Ni siquiera hemos hecho ninguna ceremonia —respondió en un tono algo burlón, caminando hacia una mesa cerca de mí.
“Él sí pudo escucharla”, pensé, y mis pensamientos de nuevo fueron a ese hombre en el castillo. ¿De verdad existía?
—Tenemos muchas cosas que hablar, tú y yo; es inesperado que mi compañera sea una híbrida, la verdad no es muy agradable para mí —se acercó de nuevo y miré alerta a una daga que llevaba ahora en su mano.
¿Me iría a asesinar?
—No tienes que acabar con mi vida para librarte del lazo, solo tienes que rechazarme, de hecho, tampoco me gusta este enlace.
Pateé mis pies e intenté incorporarme, levantarme, pero él se acercó a una velocidad extrema, apuntando la punta de la daga a mi cuello y pasándola con suavidad por mi piel.
—¿Quién dijo que no nos podemos beneficiar de este vínculo los dos? —sus palabras bajas se vertieron en mi oído, no me atrevía ni a respirar profundamente —Dime, ¿qué necesitas de mí?, y yo te diré lo que necesito de ti.
Me quedé estupefacta, ¿necesitaba algo de él? Pues claro y algo de vida o muerte.
Aunque me negaba a aceptar a un vampiro, incluso pensé en resistirme, la Diosa terminó por fastidiarme con mi mate y en realidad, no quería morir, ¿quién quería hacerlo con la solución a la mano?
Pero de solo imaginarlo marcando mi cuello se me revolvían las tripas, ¿por qué, si era mi compañero?… aunque si fuese otro vampiro…
—Yo necesito tu marca para estabilizar mi parte de vampira, cuando me cure, podemos disolver el lazo, es lo único que pido. ¿Qué quieres de mí?
—Quiero que me digas qué truco utilizaste para entrar al castillo. ¿Cómo fue que pudiste pasar por las tierras prohibidas? —parecía muy interesado en eso.
—¿Tierras prohibidas? Yo solo crucé esa reja. ¿Acaso ustedes no pueden?
—¡No te hagas la tonta, híbrida! Digo… —se recompuso de su arrebato repentino— ¿Cómo te llamas?
—Celine —respondí contrariada y algo molesta, esto no estaba llevando a ningún lado.
— Mira, de verdad no sé de qué me hablas, pasé por la reja sin más… —pero entonces recordé que “él” me dijo que solo me dejaría pasar a mí.
—No escuchaste la voz de un hombre, de un vampiro, ¿qué relación tienes con el Príncipe Zarek? —se mostraba ansioso, la mención de ese nombre despertó algo en mi interior que pronto se apagó.
—Sí, vi… vi a un hombre, me dijo que podía dejarme entrar al palacio. ¿Quién es él, se llama Zarek? —entonces escuché la historia de ese vampiro prisionero en las mazmorras y entendí algo muy seguro, me engañó completamente.
Había sido apresado ahí por una de las primeras Selenias, castigado por sus crímenes y ahora que ninguna de ellas gobernaba y nadie controlaba el castillo, él solo buscaba a una tonta incauta para seducir y que fuese a su prisión a liberarlo.
Algo de desilusión latió en mi pecho, un dolor sordo que luego se esfumó en la turbulencia de mi mente.
—Mejor de lo que esperaba, dice que es mi compañera —le dije sin poder evitar sonreír con sarcasmo y verter un poco de vino de la licorería en la copa de cristal.
—¿Qué ridiculez es esa? — inquirió, acercándose para quitarme la copa y beber lentamente.
Mis ojos no podían apartarse de sus labios teñidos de rojos por la bebida, que resaltaba más su expresión burlona.
—Estoy seguro de que tiene que ver con ese viejo brujo de Merkall, muy ingenioso, incluso sentí el tirón de algo en el cuerpo de esa mujer, llamándome, solo que no sabe que voy a utilizar su propia trampa en su contra —le quité la copa y lo agarré de la cintura para pegarlo a mi cuerpo más alto.
Tomé el último sorbo y dejando la copa tirada sobre la mesa, bajé mi boca para chupar sus fríos labios, intercambiando la bebida con nuestras lenguas enredadas.
Comenzamos a dar pasos hacia la cama sin perder la conexión, sintiendo su dureza crecer contra la mía y acariciando su espalda fuerte hasta la toalla que me disponía a quitarle.
—Creo que encontraste una joya, Claus, ella parece ser la compañera real de Zarek, ¿sabes qué significa eso?
—Que si tenemos de rehén a su compañera, tenemos a ese Antiguo cogido de las bolas.
—No sabes cómo me pone tu veta de villano —le susurré sonriendo y empujándolo a la cama.
La toalla se abre y me enseña el sexy y tonificado cuerpo de Claus desnudo, sobre mis sábanas y listo solo para mí.
Me abalancé sobre él, excitado y caliente, listo para una noche lujuriosa con mi verdadero mate.
*****
VALERIA
— No sé qué sucede, pero no puedo ponerme en contacto con Celine a través de mi hechizo - miré a todos en la sala con el ceño fruncido y preocupada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...