VALERIA
—¿Le habrá sucedido algo a mi hermana? —Quinn enseguida se acercó, tenso y preocupado, todos lo estábamos.
Ya era hora de que Celine hubiese encontrado a Beof y se hubiese comunicado, yo también tenía un mal presentimiento.
—No puedo ponerme en contacto con ella, no puedo activar el pequeño sello de magia que dejé en su cuerpo, pero Quinn, eso quizás es porque no sé hacerlo bien, estoy aprendiendo muchas cosas ahora…
—Yo te ayudaré.
—Pero madre —vi a Gabrielle levantarse del sillón y caminar dubitativa hacia mí, me adelanté para tomarle la mano y guiarla.
Miré a Aldric parado cerca de mí en una esquina y tenía su típico ceño fruncido, pero mucho más pronunciado que de costumbre.
—Ven, vamos a intentarlo juntas —sonrió y me tomó las dos manos, apretándomelas.
Dudé un poco, luego observé a Quinn que también la miraba intensamente, esos dos parece que han tenido problemas amorosos recientemente.
Suspirando, acepté al fin, con las manos sudándome y los nervios a flor de piel.
—Saca a Brielle, ordénale que cree un círculo de poder que potencie la comunicación, vamos, hazlo como te enseñé —me habla y mi mirada viaja por las mangas largas de su vestido, su cuello y parte de su pecho expuesto.
Quedaron cicatrices, la verdad no es la mujer perfecta de antes, pero al menos no se ve tan vulnerable como al inicio, lo peor es su ceguera.
Hago lo que me indica, cierro los ojos y convoco a mi magia la guío y tomadas de las manos comenzamos a recitar encantamientos que se vertían en mi mente.
Era increíble, podía sentir nuestras magias fusionadas, la de mi madre roja y la mía en negro, unidas, danzando entre nuestras manos y alrededor de nuestro cuerpo, haciendo revolotear nuestras ropas y cabellos, conectándose para crear algo más poderoso.
Sentía como si mi mente viajara por kilómetros y kilómetros sobre el azul del mar, las nubes esponjosas en el cielo, parecía sentir la brisa del bosque, el olor a tierra, el olor a Celine…
“¿Celine?” La “vi” dentro de una pequeña carpa, acostada en una camita, se escuchaba voces cerca y el bullicio de personas afuera, de animales…
“¿Valeria?... ¿Valeria, eres tú?”, se incorporó enseguida tocándose el hombro que debía arderle por la activación del hechizo.
“¡Celine, soy yo! ¿Dónde estás?, ¿estás en peligro?”, enseguida le pregunté, sentía que no tenía mucho tiempo, las manos de mi madre temblaban y algo en la misma Celine me rechazaba.
“No, no, dile a Quinn que no se preocupe… mi mate.”
“¡¿Qué?! ¡Celine habla rápido!”
“¡Qué encontré a… mi mate! … pude entrar al castillo…” a retazos entendí más o menos lo que me decía cuando de repente un dolor intenso en mi cabeza comenzó a abrumarme, era como si miles de agujas se clavaran en mi cerebro, un ataque directo a mi hechizo.
Alguien me empujó del pecho repentinamente y cortó toda la conexión.
Mis pies trastabillaron y abrí los ojos asombrada y temerosa, intentando estabilizarme, sin embargo, perdía el equilibrio.
Unos fuertes brazos me sostuvieron y mi espalda chocó con un robusto pecho, impidiendo mi caída, aun así, no tuve tiempo de recomponerme.
—Tu hermana está en peligro —después de una pausa de silencio, Gabrielle sentenció.
—Está en el campamento de los vampiros y dice que uno de ellos es su mate, pero yo solo pude ver confusión en su mente y el instinto de su loba, está mal… —se quedó pensativa, es increíble y eso que tiene casi todo su poder drenado.
—Si ella puede entrar ahora al castillo solo significa una cosa, Zarek la deja pasar y a ese ser antiguo no le importa nada en este mundo, a menos…
—A menos que… —repetí, todos esperando sus conclusiones, la tensión se podía cortar en el aire.
—Que en realidad Celine sea la mate de Zarek y eso, solo la pone en la mirilla de los jefes de la rebelión, no hay que ser muy inteligente para sacar esta conclusión, si la vieron entrar en las tierras prohibidas…
—La están utilizando y embrujando para que los ayude a tomar el control del Reino y cuando haya servido a su propósito, la matarán o la utilizarán para controlar a ese poderoso vampiro —Quinn sacó las mismas conclusiones que nosotros —tengo que ir a buscarla, nunca debí dejarla marcharse sola.
Agregó con tono de urgencia, miró a mi madre y luego a Aldric, se notaba el cúmulo de emociones en su mente.
—Todos iremos, no podemos seguir aquí pasivamente, ya las hembras están en mejores condiciones. Entiendo tu punto Gabrielle, no dejaré que ninguno de esos bastardos tome el control del Reino Oscuro y ahora se atrevieron a meterse con mi gente. Preparemos la embarcación, las mujeres no pueden ir en el viaje tan duro por tierra…
—Yo iré por tierra, es más rápido que en el barco, le confío a mi mate, señor…
—Espera Quinn, no te precipites, espera —Gabrielle le puso la mano en el hombro —Si es la mate de Zarek, no le harán daño, les conviene tenerla para chantajearlo, no te imaginas el poder de ese hombre…
—No voy a apostar por un “quizás”, Gabrielle, es la vida de mi hermana, si fuese Valeria, ¿no estarías igual desesperada?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...