Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 151

VALERIA

La atmósfera estaba que echaba chispas, la tensión entre ellos dos se podía cortar con un cuchillo.

—Claro, es cierto —ella susurró bajando la cabeza, pero podía ver su contrariedad al morderse su labio inferior.

La verdad nunca la había visto con una actitud tan sumisa, creo que estaba percibiendo que la paciencia de su mate estaba llegando a su fin.

—Iré a preparar mis cosas —Quinn se acercó a hablar con Aldric sobre la estrategia que harían, era imprescindible encontrar el campamento de los hombres lobos que al no tener en claro qué hacer a continuación, solo mantenían su posición en las fronteras.

Me acerqué a mi madre y me senté en un pedacito del sofá, recostándola sobre mi pecho, acaricié su cabello algo marchito, nada que ver con esa mujer increíble de la que solo tuve un vistazo.

“Madre, sé que tienes tus temores, tu pasado, pero debo decirte que te estás equivocando” tuve que expresar al fin lo que pensaba, me sentía rara dándole consejos amorosos a mi madre, pero alguien tenía que hacerlo.

“Se siente tan bien que mi hija me mime y me hable en confianza” respondió hundiéndose más en mi pecho y apretando mi brazo.

Besé su cabello, también se sentía demasiado cálido sentir la conexión entre nuestros corazones.

“No te preocupes, cariño, ya basta de mostrarte mi parte más patética” respondió al fin suspirando e incorporándose, los pasos de Quinn se alejaban de la sala hacia su cuarto.

Giré mi cabeza para ver a Aldric observándonos en silencio recostado a una columna que daba al pasillo de la cocina.

—Valeria, habla con Bruja Blanca, pídele que venga en la noche, la vamos a necesitar, Rey Lycan prepárelo todo para partir, no necesitaremos el barco, es demasiado lento.

—Madre, no será nada que te ponga en riesgo, ¿cierto? —la tomé de las manos, ansiosa.

—Ustedes son mi prioridad, si es algo riesgoso no…

—Soy la primera que no pondría a mi sangre en riesgo, Valeria estará bien…

—No es Valeria quien me preocupa, Selenia Gabrielle… —Aldric le habló frío y dominante, sus voluntades de nuevo en un constante desafío, al final era dos seres poderosos —… es usted. Tiene la tendencia de quererse inmolar por la causa, creo que la solución es más simple, pero se empeña en ir por el camino más difícil. No subestime el poder de un lycan, somos la evolución más poderosa de los hombres lobos.

Pensé que mi madre saldría con alguna respuesta afilada, pero se quedó callada y solo asintió suspirando.

—Vayan a hablar con la hechicera blanca, todo va a estar bien, llegaremos hoy mismo en la noche al campamento de hombres lobos —dijo haciendo por levantarse.

La ayudé con la estupefacción reflejada en mi rostro, pero sin cuestionar nada. Caminó sola hacia la dirección de la habitación de su mate.

¿Hoy por la noche nos iremos? Aldric y yo nos miramos con la misma interrogación en la expresión.

Como único que nos salieran alas y echáramos a volar… bueno Aldric ya voló una vez… aunque no le gusta mucho que se lo recuerde.

*****

—Razones que no compartes conmigo, Gabrielle, no me das ni un voto de confianza, ni una oportunidad, ¿por qué tendría que seguir intentándolo contigo? —me giré enojado a enfrentarla, estaba mirando en mi dirección, siguiendo el sonido de mi voz.

—Sé que estás molesto por haber dejado ir a tu hermana por mi causa, de verdad lo lamento, hay una manera de que estén hoy en el campamento… —da un paso adelante, estirando sus manos, perdida, aguanto como un tonto las ganas de tocarla.

—No estoy molesto por cuidarte, nunca te dejaría atrás porque yo te amo, no me arrepiento, pero si había una manera de llegar al campamento, ¿por qué no la dijiste en aquel momento?

—¡Porque no podía! Yo estaba muy débil, las heridas demasiado recientes, Valeria igual debilitada, sin poder controlar mucho su magia, sería un suicidio hacerlo, pero ahora… lo podemos intentar. Quiero ayudarte a recuperar a tu hermana, no dejaré que la pierdas, Quinn…

—Sigues estando débil, hoy casi te desmayas por un simple hechizo, ¿acaso piensas morirte en el intento? —mis caninos salen llenos de rabia que juegue con su vida una y otra vez.

—No, no, yo, puedo hacerlo, solo necesito… necesito… —comienza a caminar en mi dirección con lentitud, pero descubro un doblez en la alfombra que la hará tropezar.

Me precipito hacia delante y la tomo en mis brazos cuando casi se va de bruces.

Enseguida mi piel fría por el agua se acaricia con la suya más caliente y parece que chispas saltan entre nosotros.

La siento olfateando profundamente en mi pecho y sus uñas apretándose contra mis pectorales, mis manos en su cintura luchan por estrecharla contra mi cuerpo.

—¿Qué necesitas Gabrielle? ¡Háblame claro al menos una maldit4 vez en tu vida! —la tomé por los hombros y la hice enfrentarme.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación