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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 160

NARRADORA

Mientras vampiros y hechiceros peleaban a muerte, los hombres lobos avanzaban por el bosque hasta llegar a los límites del cementerio.

Las nubes se movían veloces en el cielo, tapando la luz de la luna, impulsadas por el viento que movía violentamente la copa de los árboles; el olor a humedad se sentía en el ambiente.

A lo lejos, se alumbraba la noche con potentes relámpagos, un cielo negro de tormenta se cernía sobre el castillo del príncipe vampiro y, en cualquier momento, caería la lluvia torrencial como si fuera la manifestación de sus propios sentimientos.

—Zarek está encolerizado —Gabrielle anunció, no necesitaba sus ojos para saberlo, la ira de Zarek parecía traspasar todas las barreras.

—¿Quinn, puedes sentir a tu hermana? —Aldric le preguntó, habían avanzado sin descanso toda la tarde y la noche.

—Es confuso, pero parece estar bajo nuestros pies, quizás en un subterráneo o algo así, he intentado hablar con ella, pero no puedo llegar hasta su loba.

Quinn fruncía el ceño, extremadamente preocupado y sobre todo sin poderse creer que haya accedido a que Gabrielle viniese.

Por supuesto, Valeria se había quedado a salvo en el campamento.

—Tengo que intentar hablar con él, es crucial que sepa que estamos de su lado…

—No —Quinn atrapó el brazo de Gabrielle cuando ella trató de dar un paso adelante y salir de la protección de los árboles.

—¡Quinn, ya te lo expliqué, no entiendes, Zarek es demasiado impredecible! Si algo le pasa a tu hermana... no quiero ni imaginarme lo que hará —Gabrielle le apretó la mano y Quinn pudo sentir el estremecimiento de su mate.

—Yo ya hice algo, por lo que estará sumamente enojado, dejé el contrato a nombre de Kael y él incluso amenazó a su mate dentro del castillo, ¡tenemos que hacerle saber que estamos de su lado!

—¡Si ese bastardo te hace daño! —Quinn no quería arriesgarse.

—No lo hará, no lo hará tan fácil, al fin de cuenta, yo soy descendiente de su familia —Gabrielle rio sin mucho humor.

La verdad era que no estaba tan convencida de que Zarek la dejara ir sin torcerle el cuello, ese hombre era sanguinario y cruel.

Todos creían que a Zarek lo había encerrado una Selenia en el castillo para castigarlo por sus pecados, todos habían sido unos ilusos.

Ese hombre permitió ser maldecido, él mismo se colocó esas poderosas cadenas y si no se había liberado hasta ahora, era porque simplemente no le importaba este mundo, pero con la aparición de su mate, todo había cambiado.

Gabrielle avanzó entonces hacia las puertas oxidadas del antiguo cementerio, Quinn la tomó de la mano sin quererla dejar ir sola.

—Príncipe Zarek, estoy aquí con apoyo, son la gente de su mate, este es su hermano, venimos a ayudar a Celine —bajó la cabeza con humildad y respeto como pocas veces había hecho en su vida.

“Debo admitir que tienes agallas para mostrarte delante de mí,” una voz etérea y sumamente enojada se escuchó en su mente.

En el mar de su consciencia, Gabrielle lo “vio” avanzar, saliendo de las tinieblas del cementerio, con pasos seguros, su cabello negro indomable y esa expresión asesina en su hermoso rostro.

Su ropa oscura de noble, como cuando era el príncipe del castillo en tiempos ancestrales.

Nunca le interesó ser el Rey, solo era el guardián de su hermana Selenia y hasta eso le fue arrebatado. “Señor, yo… también fui traicionada, nunca imaginé…”

“¡Cómo te atreviste a poner a una serpiente en el trono de las Selenias!”

Avanzó tan rápido que pronto lo tuvo agarrando él mismo su cuello, hundiendo sus largas garras y el olor a sangre se disipaba con la tormenta.

Sus ojos ciegos no podían evadir esa mirada como sangre, todo estaba sucediendo en su mente, pero Gabrielle sabía muy bien que podía morir de verdad.

“El trono era para mi hija Selenia… yo solo… lo dejé para que la protegiera y cuidara la corona para ella…”

“Aprovechaste que estaba dormido para cambiar el contrato, ahora que has resucitado,” le dijo entre dientes, “no me puedo liberar porque vuelvo a estar vinculado a ti. ¿Qué debería hacer, Gabrielle? Si te asesino aquí y ahora, puedo liberarme de las cadenas que me atan al castillo y buscar yo mismo a mi mate.”

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