NARRADORA
—¿Cómo firmas un trato que ni siquiera sabes leer, imbécil? ¿Acaso eres una Selenia, eres descendiente de mi familia real?
Zarek le preguntaba con burla y apretando con saña su cuello, por donde ya se escapaba la sangre que bajaba por su fuerte brazo y goteaba al suelo.
—Qué lástima que no puedes asesinarme y ser de verdad el dueño del castillo y el ejército, tsk, tsk, ¿debería mandar a asesinar a tu hija a manos del hombre que fue tu enemigo?
—No lo creo… —Merkall se rió de repente, mientras detrás del cuerpo de Zarek dos manos se alzaban empuñando una afilada daga que estaba al descender.
Merkall fue arrojado con fuerza a una esquina del balcón, debajo la algarabía de sonidos excitados comenzó de nuevo a enardecerse.
Zarek se giró con rapidez y la punta de la daga cayó justo apuntando a su corazón, por encima de su camisa.
—Dime Celine, ¿qué decisión tomarás?, ¿me asesinarás o me aceptarás de verdad como tu mate en tu corazón? —le preguntó con frialdad, como nunca le había hablado.
Las dos manos de Celine, en un puro temblor, agarraban la empuñadura y todo en su cuerpo gritaba resistencia.
Se mordía los labios hasta hacerlos sangrar y de sus ojos solo caían lágrimas, la lucha encarnizada era evidente dentro de ella.
—¡MÁTALO, TE LO ORDENO MALDIT4 HÍBRIDA, ACABA CON ESE BASTARDO!
Merkall gritaba sumido en el odio y la ira de haber sido engañado y burlado.
Tenía que recuperar el control como fuera, sin el titiritero no habría títeres y esos engendros no podrían hacerle nada a su hija.
—Detenme, te lo suplico, ¡detenme! —Celine apenas y podía controlar las compulsiones dentro de su mente.
Luchaba mientras la punta del arma ya se iba hundiendo en la piel de Zarek y él solo la observaba sin defenderse.
—¡ZAREK HAZ ALGO, MALDICIÓN!
—Hazlo tú misma, deja de reprimirte Celine, aquí nadie está encarcelando tu voluntad, ¡tú sola mantienes prisionera tus poderes, déjalos salir!, ¡¡deja salir a mi otra mate!!
El príncipe le rugió y el tiempo pareció detenerse por un segundo en el cual Celine tomó la atemorizante decisión de pasar esa barrera de espinas y rosas en un rincón de su mente.
Conoció a su loba a los 18 años, pero este otro ser siempre había estado con ella, incluso la había defendido y cuidado, pero Celine la odiaba, la aborrecía, porque esa parte de ella representaba la herencia del bastardo de su padre.
Detrás de ese muro de dolor, que ella misma había creado y del cual solo se filtraban pequeñas ráfagas de poder cuando lo necesitaba, aguardaba su otra mitad, el poderoso ser que gritaba por salir y ella y su loba reprimían implacablemente.
— ¡AAHHHH! - gritó desgarrando las barreras, su mente se fragmentó por completo para reconstruirse, más fuerte y aguda, más cruel y decidida.
Los ojos de Zarek brillaron al sentir el cambio en el aura de su mate, esa esencia a rosas salvajes que lo enloquecía, se volvía más sangrienta y primitiva, haciendo vibrar de excitación todo su ser.
El cabello de Celine comenzó a crecer de largo y a teñirse con vetas en rubio, doradas como el sol, los caninos se alargaron, puntiagudos y mortales, rozando con sus rojos labios entreabiertos y unas pupilas carmesíes revivieron al fin.
—Camilla —Zarek murmuró roncamente el nombre de su compañera vampira.
Ella se lo había susurrado en secreto, a través de los barrotes de su prisión, sin el consentimiento de Celine.
La hechizante personificación de la vampira de Celine le sonrió seductora, acercando la punta de la daga a su boca y lamiendo las gotas de sangre del pecho de su mate.
Mientras su cuerpo era lanzado por los aires hacia la jauría que lo esperaba debajo, las lágrimas de sangre brotaron de los ojos de Merkall.
Quizás esa profecía que tuvo fue para salvarle la vida, queriéndole advertir que si encontraba a esa mujer con la semilla carmesí en el interior de su muslo, se alejara a mil leguas de ella o la asesinara en el acto.
Mientras su cuerpo era apresado y se hundía en las profundidades de la tierra, formando ya parte del mismo castillo, Merkall no acababa de comprender que nadie es dueño por completo de su destino y él solo hizo lo que estaba destinado a hacer.
*****
Camilla corría por los pasillos laberínticos del castillo, el sonido de sus botines resonaba haciendo eco en las antiguas paredes de piedra.
Conocía la ruta por las memorias de Celine y el llamado de la sangre de su amado tiraba de su alma.
Su corazón lo reconocía como su compañero, ella nunca se confundiría como Celine, este era su hombre.
Llegó frente a la robusta puerta de madera y la empujó sin contemplaciones.
Sus pupilas rojas se estrecharon al ver a su príncipe con unos harapos sobre las caderas, sentado en el suelo, los brazos descansando sobre sus piernas flexionadas.
De repente, subió la cabeza, con el cabello oscuro cayendo hasta sus hombros, y la observó enamorado, a través de la oscuridad.
Ella era su luz, la más brillante y hermosa para él.
—Te estaba esperando, mi amor, llevo demasiados siglos esperando por ti…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...