*FLASHBACK DEL PASADO DE ZAREK*
ZAREK:
—Por favor, dime que no te hiciste popó de nuevo —miro a sus ojitos sonrientes y de su boquita solo salen burbujas de saliva.
La levanto entre mis brazos y huelo su pañal incluso con miedo.
—Uf, pensé que me tocaba de nuevo. Aguántate hasta que venga tu padre, ¿sí? Al tío solo le gustas cuando estás oliendo a bebita limpia —la cargo entre mis brazos y comienzo a meterme con ella.
No puedo evitar que la sonrisa aparezca en mis labios, es tan linda y me recuerda tanto a mi hermana cuando era pequeña.
—Al papá le toca el popó, la mala noche y en el futuro, pelearse con los pretendientes —entra Roger por la puerta del cuarto bufando y le paso a su pequeña hija.
—Bueno, a la madre le tocó cargarla nueve meses y darla a luz, ¿te parece poco?
—Sí, claro, tú defiende a tu hermana, ella no es tan santa como crees, ella…
—¡AAAAHHH!
De repente, un grito interrumpe nuestra conversación y salgo corriendo hacia el cuarto anexo; ese grito ha sido de mi hermana.
—¡Alana! —entro a la habitación para encontrarla llorando y sus ojos aterrados se fijan en los míos.
Siento que el corazón se me quiere paralizar en el pecho, no puede ser, esto parece un déjà vu, como hace unos años también encontré a mi madre despertando del “llamado”.
—Alana, cálmate, tranquila hermanita —me siento en la cama y la abrazo mientras sus manos temblorosas se agarran con fuerza de mis brazos.
Todo su ser está aterrorizado y yo lo estoy más porque no puede ser que sea lo que imagino.
—Lo… vi, hermano, vi todo el caos, la puerta de la prisión… no… no aguantará, el poder de mamá, no fue suficiente —me mira con ojos erráticos, el mismo color de ojos que mi madre Selenia.
—La Diosa me llamó, necesita de mi ayuda.
—¡NO! —le dije sobresaltándola, negando vehemente.
—Nena, pero, pero… tu madre fue llamada también, ¡¿cómo puede ser posible tan pronto?! —su mate ha entrado a la habitación, la expresión de desesperación es evidente en él.
Corre hacia Alana y se arroja en la cama para abrazarla mientras mi hermana rompe a llorar desconsoladamente.
Me levanto y me paro en una esquina apretando tanto los puños y los dientes que los siento crujir, creo que me volveré loco de la furia.
Miro hacia afuera y salgo corriendo al balcón enfrentando a la luna llena en el cielo.
— ¡Qué quieres de nosotros!, ¿cuándo vas a detenerte de desmembrar a mi familia? ¡¿Hasta cuánto debemos pagarte el habernos creado, maldit4! —le grito a la Diosa, lleno de rencor, mientras el llanto de un bebé inunda la noche.
Caigo de rodillas sin poderlo evitar, impotente y con la rabia consumiéndome, como cuando mi madre dejó a una niña de pocos años en mis manos, la próxima Selenia para el trono.
Ella se sacrificaría para mantener la paz en esta tierra.
Bajé al pasadizo secreto y activé el portal hacia la tierra de los lycan.
Alana era la Reina de todas las tierras, todas las razas unidas bajo un solo mando, pero a los lycan siempre les gustaba estar apartados.
Viktor era su líder y éramos buenos amigos, me respaldó siempre protegiendo a Alana y manteniendo a raya a las demás razas.
Activé el portal que hacía mucho tiempo no utilizaba, ni siquiera anuncié mi llegada y caminé con prisas por los pasadizos oscuros hasta el salón del trono.
Sin embargo, antes de llegar, el olor a sexo, sangre y lujuria asaltó mi nariz. Cuando abrí las dos puertas de madera me quedé congelado en el umbral.
Ni uno reparó en mi presencia, cómo verme cuando estaban tan metidos en su orgía.
Cuerpos desnudos se retorcían por cada esquina del salón, sobre las mesas y sillas, llena de restos de comida y copas de vino esparcidas.
Los rugidos y gritos, los gemidos y súplicas, los sollozos, taladraban mis oídos mientras avanzaba hacia el fondo, donde estaban las escaleras hacia el puesto de Viktor.
No era ningún inocente, no me escandalizaba porque estuviese follando como animales, había participado en orgías, más de una noche me había perdido en el sexo con varias hembras, pero el problema no eran los actos, sino con quienes lo hacían.
Miré hacia la robusta silla donde una mujer rubia elemental estaba siendo montada salvajemente por Viktor.
Ella se aferraba al respaldar, llorando y suplicando, mientras él la penetraba desde atrás como una bestia sumida en la lujuria.
Todas las mujeres y hombres que estaban siendo forzados aquí eran seres elementales.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...