Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 176

CELINE

Un grito ronco se escapó de mis labios entreabiertos, mis pestañas temblaban, mis uñas se hundían en sus fuertes hombros buscando a qué anclarme.

Sonidos húmedos y eróticos se escuchaban junto con mis gemidos y el jadeo de su boca chupando mi vulva.

Su lengua recorrió entre mis pétalos arriba y abajo, su nariz rozaba constantemente contra mi sensible clítoris que chupó y lamió hasta tenerme meneando la pelvis contra él.

Sus dedos abrieron mi vagina y la larga lengua vampírica comenzó a devorarme y follarme profundamente adentro y afuera, adentro y afuera…

—Aah… Zarek —su nombre escapa desde mi pecho, sentía que me estaba quemando del morboso deseo.

Gemí incontrolablemente al sumarse dos dedos a la penetración, apuñalando mis pliegues desde abajo y abriéndose en mi interior, mi clítoris mamado y torturado por la punta de su lengua.

La saliva bajando por mis muslos junto con mis calientes jugos.

Arqueé mi espalda mirando al techo, mis caderas se meneaban frenéticas sobre su rostro, un pie de puntilla sobre su rodilla y el otro sosteniéndome sobre el suelo, mi mente se perdía en la lujuria.

Sentí todos los cambios descontrolados de mi cuerpo, mis caninos crecieron, mi garganta quemaba sedienta, y un ardor recorrió el muslo donde tenía la marca de nacimiento.

Llevé las manos a mis duros senos, apretándolos entre mis manos y pellizcando los erizados pezones, siseando lujuriosa, imaginando que eran sus caricias y la presión se acumulaba en mi vientre a punto de explotar.

—¡Aahhh! —las piernas me temblaron y toda mi vagina convulsionó en un delicioso orgasmo cuando sus caninos se cerraron sobre el interior de mi muslo y sus dedos me cogieron frenéticos, rápidos, duros, empalándome como moría que me hiciera con su dura polla.

Clavé las uñas en su piel y gemí jadeando como un pez fuera del agua.

La cabeza me daba vueltas como borracha, y el orgasmo se amplificaba ahora que todos mis poderes disfrutaban en mi interior.

Bajé los ojos teñidos de rojo y dorado para ver una enredadera de rosas salvajes tatuadas alrededor de mi muslo y creció a partir de la pequeña semilla roja.

Esta era la manifestación de Camilla en mi cuerpo, una que nunca había dejado florecer y me di cuenta de cuanta intensidad me estaba perdiendo en mis relaciones sexuales.

Zarek probaba mi sangre y el placer en sus sentidos me golpeaba excitándome nuevamente, lamió la marca de sus caninos y luego sus rojos labios.

Abrió los ojos depredadores de abajo y nuestras miradas intensas se entrecruzaron.

—Mmm —gemí temblorosa cuando sus dedos salieron de mi coño y se inclinó hacia delante para limpiar con su lengua todo el desastre de la corrida entre mis pétalos.

—Zarek, espera… yo, yo quiero complacerte también —tomé su sedoso cabello negro y lo separé de entre mis piernas a punto de ceder y caerme al suelo.

—¿Qué harás entonces para complacerme aún más? —su voz ronca y seductora me preguntó sugerente.

—Siéntate… siéntate en la cama —logré articular apretando los puños, era mi momento de demostrarle que no era una presa fácil, sino una mujer con experiencia.

Bajé hasta sus pesados testículos y saqué la lengua para lamer la arrugada piel y tomarlos entre mis labios succionando.

Mis papilas degustaban todo el presemen que se escurría eróticamente hasta mi boca.

Sus siseos y resoplidos se escuchaban por encima de mi cabeza, disfrutaba de tenerlo tan necesitado por mi causa.

Lo miré desde abajo y sus orbes no pestañeaban ni un segundo, observándome a la vez que mi lengua subía erótica, lamiendo el duro eje hasta la redonda cabeza que rodeé una y otra vez, enloqueciéndolo, tentándolo.

Mis caninos rozando peligrosamente la sensible piel, abrí mis labios rojos y chupé eróticamente su glande metiendo al fin su polla dentro de mi caliente boca.

Comencé a mamarlo con la poca experiencia que tenía, pero el deseo de complacerlo me llevaba a ser atrevida y zorra, como nunca antes.

Mi mano bombeaba la gruesa base mientras lo tomaba más y más profundo, respirando agitada por la nariz, ahuecando las mejillas, lamiendo su uretra y enredando mi lengua en el duro tallo que palpitaba contra mi garganta cada vez que se introducía profundo.

Mi cabello fue agarrado de repente y con un sonido lascivo, su masculinidad salió de entre mis labios.

Lo miré confundida con la cabeza alzada.

—¿No… no te gusta? —mi voz se escuchaba rara, mi parte vampírica ahora unida a mis sentidos.

— Me pregunto, Camilla, si siempre estuviste encerrada, ¿dónde aprendiste a complacer de esta manera a un hombre?— Se acercó peligroso a mi rostro y su otra mano se metió entre mis piernas abiertas, acariciando mi clítoris — ¿Quién fue la que tuvo mucha práctica?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación