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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 177

CELINE

Temblé de los pies a cabeza, excitada por sus dedos manoseando mi vulva y la presión aumentando en el agarre a mi cabello, nerviosa, mi corazón palpitaba como loco y aun con restos de su jugo alrededor de mi boca hinchada.

— Yo… yo… — Me quedé en silencio en mi consciencia, le he dado libertad en este encuentro a mi parte vampírica, quiero saber qué dirá a mi favor.

— Dime, Camilla, ¿practicó Celine con muchos hombres? ¿La viste haciendo esto muchas veces, comiéndose otras pollas como devorabas ahora la mía?

“M****a, ¡estos celos son irracionales!, y ¡¿por qué me está calentando más de lo que me asusta esa mirada salvaje?!”

— ¡No! – negó enseguida con la cabeza, frenética, pero se veía a la legua que era pésima para mentir – Ella no, no se ha apareado con casi ningún macho, solo… solo por necesidad…

— ¿Es así? ¿Y cómo aprendiste?

— Porque… porque nos gustas mucho, queremos complacerte… ¿lo hicimos tan mal?

“¡Eso, Camilla!”, subí un pulgar, al menos no era una traidora.

Zarek de repente me mordió el labio inferior haciéndome sisear de dolor y placer, con cada poro de mi cuerpo estremeciéndose.

— Así que eres una inexperta que solo quiere complacerme. Celine, nada más de pensar que se la mamabas así a otro tipo, quiero asesinar.

Sus intenciones sangrientas me golpearon de frente y apenas podía mirar a sus ojos rubíes.

Me tragué el hecho de que él también le había hecho esto a otras mujeres.

— Pero creo en Camilla, entonces, como solamente has sido tan apasionada conmigo, practiquemos… quiero que Celine tome el control en todo momento – me susurró en el oído y sabía que venía un castigo bien rico, solo para mí.

A los minutos me encontraba acostada, mis manos atadas con cintas negras al cabecero y mis piernas abiertas por completo con mis tobillos igual atados a los postes del lecho.

— Mmmnn – gemí con esa enorme polla bombeando entre mis labios, cogiéndose mi boca mientras Zarek me agarraba del cabello y me empujaba hacia delante para tomarlo más profundo.

Mi mandíbula dolía y mi saliva no paraba de escurrirse mientras mi lengua serpenteaba intentando complacerlo.

Apenas podía respirar mirando hacia arriba, sus caderas martillando, su fuerte abdomen contrayéndose, apoyando las manos al respaldar y sentado a horcajadas sobre mis senos.

Diosa, solo podía aceptar pasiva que me clavara esa delicia hasta casi tragármela por completo.

Sus gemidos y siseos llenando mis oídos, su placer aumentaba, lo podía sentir con las embestidas frenéticas.

Cuando creí que eyacularía, sacó su hombría y se acostó dominante sobre mi cuerpo.

Su boca cubrió la mía, ruda, apasionante, enloquecido y mi grito de placer se fundió con su gruñido ronco cuando al fin me penetró alzando una de mis piernas y perdiéndose entre mis pliegues que lo chuparon complacidos.

Sentía mi vagina abriéndose centímetro a centímetro para acomodar su enorme polla.

— Ah, ah, ah – gemía al ritmo de las embestidas y la cama haciendo ruidos sordos de la intensidad.

Nuestras pieles sudadas creaban una fricción fluida y los jadeos se confundían con los sonidos continuos de la cama.

En medio del vendaval de deseos, las palabras más hermosas hicieron latir nuestros corazones.

“Yo, el Príncipe Oscuro Zarek Vlad te reclamo como mi compañera, te ofrezco mi protección y mi alma atormentada, fragmentada, pero que late enamorada de cada parte de tu ser, mi mate, te lo suplico, si me aceptas, nunca haré que te arrepientas de dejarme entrar en tu mundo”

Mía aulló frenética ante las palabras de reclamo de los lobos, un nudo en mi garganta y algunas lágrimas escaparon de mis ojos dorados como los de mi Alfa.

La alegría revoloteaba en mi pecho.

“Te acepto. Yo, solo Celine, solo una simple híbrida, deseo que seas mi compañero, mi amigo, mi amante, la otra mitad de mi alma, mío, por siempre y para siempre”.

Acepté el vínculo de mates al estilo de los hombres lobos y cuando la mordida cayó sobre mi nuca, solo pude derramarme en un intenso orgasmo que me dejó la mente en blanco.

Rugí levantando la cabeza con los caninos de mi loba afuera, apenas controlando el cambio a mi forma animal, mientras mi cuerpo se derretía en la liberación del placer, la adrenalina corriendo por mis venas y el olor a sangre flotando.

Zarek se abrió la muñeca y me dio a beber de su vena.

“Mía, me perteneces lobita, cuando llegue tu celo crearé una sorpresa para ti, juguemos solos en el bosque”

Murmuró proposiciones indecentes a mi loba que le daba vuelta en el mar de su consciencia, juguetona y seductora como nunca la había visto.

Moviendo la cola bajo sus caricias, como una perra sin vergüenza alguna, después de decir que odiaría a los vampiros a muerte.

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