CELINE
Me observé a mí misma en el espejo bebiendo del líquido carmesí mientras él lamía mi nuca donde estaba ahora la marca de sus dientes y aunque no era como los lobos, Mía estaba más que satisfecha.
Pero mientras mi garganta tragaba la embriagante sangre y sentía la íntima conexión del lazo con mi Alfa, algo todavía me faltaba, estaba mal… él no había tenido su orgasmo todavía.
¿Cómo después de hacer el amor de esta manera aún está duro en mi interior? ¿No… no le satisfago como mujer?
—Tonta —rio en mi oído— Jamás pienses eso ni por un segundo, no te imaginas lo que me he tenido que aguantar, pero si estás tan preocupada, ven, sírvete tú misma.
Respondió a mis pensamientos, saliendo de mi interior y haciéndome suspirar al sentirme vacía de un momento a otro.
Me giré para verlo sentado sobre la cama, con las piernas flexionadas, abiertas, las manos apoyadas atrás, despeinado y brillando de sudor, sus ojos etéreos me seducían y su expresión lujuriosa prendía el desafío en mis venas.
—Hasta ahora he hecho yo todo el trabajo, ven Camilla, tu turno de practicar.
No lo pensé más y me abalancé sobre él, sentándome a horcajadas sobre sus muslos y besándolo como una demente.
Nuestros labios sacaban fuego, nuestras lenguas se enroscaban como serpientes, bajé mi mano para tomar su polla y metérmela hasta la consciencia.
—¡Aaaahhhh! —gemí ronco ante el placer de la profunda penetración, comenzando a cabalgarlo, sin control, subiendo y bajando, hundiendo mis garras en sus tensos músculos, la sed de sangre crecía en mi interior.
No restringí a mi parte vampira y la dejé salir más libre y cachonda que nunca. Agarré su cabello como él me hacía y lo obligué a exponer su garganta, su punto débil y Zarek se expuso para mí, dándome una satisfacción que llenó por completo mi pecho.
Bajé mi boca y los afilados colmillos se hundieron en la vena frenética del lateral de su cuello.
“Mmmm qué rico” gemí al sentir de nuevo el sabor dulce como el más adictivo que había probado jamás, me encantaba, no podía dejar de drenarlo.
Sus dedos se hundían en mis caderas y se arrodilló en la cama, cargándome, embistiéndome desde abajo mientras enredaba mis piernas alrededor de su cintura, me aferraba a su fuerte cuerpo y la locura consumía mi mente.
Palabras antiguas incomprensibles se filtraron entre mis pensamientos, rosas y espinas, sangre y placer, Camilla siseaba y gemía en mi cabeza, excitada ante el sabor de la sangre poderosa de su compañero, aceptando a su vez el reclamo de Zarek.
El lateral de mi cuello cosquilleó con su lengua lamiéndome.
“Muérdeme profundo, te necesito, bebe de mi vida, amor, ¡Zarek muérdeme!”
Clavó sus colmillos haciendo estremecer mi mundo entero.
Me corrí de nuevo incontrolablemente con el oscuro placer de su boca bebiendo de mi líquido vital y yo del suyo.
Dentro de mi vagina, la palpitante polla vibraba y explotaba en calientes chorros lechosos que me llenaron hasta escurrirse a la cama.
Mis manos acariciaban su espalda, lamiendo la herida de su cuello, intentando recuperar el aliento, pero sentí algo raro.
Abrí mis ojos en éxtasis para descubrir horrorizada, a través del reflejo, como se grababa mi nombre en su espalda con grandes letras en rojo candente, brillantes, como si cada trazo dejara la piel en carne viva.
—¡Zarek! —intenté separarme, siseando un poco porque él aún se alimentaba de mí.
Ambos vivos o ambos muertos, uno sin otro no puede existir.
—Al final tendré que arrodillarme delante de esa maldit4…
—Ya basta de meterte con la Diosa —le tapé temerosa la boca.
Creo que es el único ser en esta tierra que se atreve a hablar así de ella.
Sus ojos soñolientos y hermosos me miraron por encima de mi mano y su lengua me lamió lascivamente la palma de la mano.
—Voy a grabar mi nombre en tu cuerpo, pero no me he decidido dónde. Tengo que explorar más a mi hembra; buscaré un sitio que solo yo vea.
Murmuró antes de tumbarme sobre la cama, hecha un desastre de sangre y semen, mientras un vampiro insaciable y excitado se abalanzaba para devorarme.
Lo esperé con las piernas abiertas, con la lujuria aun latiendo en mi vientre y el poder recorriendo mis venas.
Por primera vez en mi vida me sentía completa, satisfecha.
Las piezas dispersas en mi interior encajaban y se acoplaban en sintonía, porque ahora tenían algo en común: todas pertenecíamos al príncipe oscuro de los vampiros.
*****
Al otro día, en el salón del palacio, se decidiría el futuro de los dos reinos, que quizás lograran volverse a fundir en uno.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...