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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 336

NARRADORA

—¡¡Señor!! —Wallace estaba conmocionado, feliz y, a la vez, preocupado porque no entendía del todo la situación.

Menos cuando el Duque se paró delante de la Duquesa de manera protectora, ocultándola.

—¿Por qué… por qué, si estaba en la ciudad, no fue al castillo? Mandé una partida de hombres a buscarlo por todo el Ducado, por los alrededores de donde lo asaltaron. Uno de los soldados sobrevivió y vino a darme la alerta —comenzó a explicarse enseguida.

La atmósfera a su alrededor era fría y amenazante.

Se sentía como una rata atrapada en medio de una trampa.

—¡Pensé que había sido un complot de la Duquesa con el enemigo..!

—¡CÁLLATE Y DEJA DE SER TAN CÍNICO! —Elliot no pudo evitar explotar de la cólera.

Confió en este hombre, puso su patrimonio en sus manos.

Estaba harto de que siempre lo apuñalaran por la espalda; por eso le resultaba tan difícil confiar en nadie.

—Yo no…

—¡Sí, tú sí! —dio un paso adelante, apenas controlando que sus caninos salieran afuera

—. ¡Y me vas a decir absolutamente todo o te juro que te arrancaré el corazón con mis propias manos! ¡Llévenselo en silencio, directo a las mazmorras negras!

Wallace no se podía creer todo lo que escuchaba.

Estas calumnias, ¡todo era falso! Él era el más leal al Duque.

De repente, creyó que serían artificios de la Duquesa. Esa mujer, ese demonio, era mala, una embustera.

—¡Maldit4 traidora, solo estás confundiendo la mente del Duque! —se zafó de las garras de los dos guardias y corrió hacia Katherine, listo para despedazarla, para hacerla confesar a la fuerza.

Ni siquiera se acercó a ella cuando un puño fue directo a su rostro, golpeándolo bestialmente y lanzándolo al suelo con la boca llena de sangre y un diente flojo.

—¡En tu maldit4 vida le vuelves a hablar así a mi mujer! ¡No adelantes tu muerte, no tengas tanto apremio por morir como un perro! ¡Llévenselo de una vez, y si se les vuelve a escapar, lo pagarán ustedes!

Elliot estaba que veía en rojo.

No importaba cuánto Wallace le suplicó, rugió que era una injusticia.

Fue amordazado y sacado de prisa hasta un carruaje de acero que lo esperaba en las afueras de la casita.

Katherine estaba un poco temerosa por toda esta escena tan radical.

Nunca había visto a Elliot tan enojado, solo la primera vez cuando mató a aquel hombre a balazos.

Se preguntaba qué haría el Duque si algún día descubriera su engaño o que era media bruja, si esto le hizo a un hombre que llevaba años sirviendo a su lado.

La sangre se le heló en el cuerpo y tragó en seco, con miedo persistente en su corazón.

—Su señoría, ¿cuáles son sus órdenes? —Vittorio se paró delante de su Duque con respeto, inclinándose hacia delante.

335. CAPTURANDO AL TRAIDOR 1

335. CAPTURANDO AL TRAIDOR 2

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