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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 345

ELLIOT

Se marcharon un momento después.

No me cabe duda de que Lavinia es la hija de Katherine.

Rossella nunca la había tratado así; más bien parecía que odiaba a la pequeña.

—Katherine —murmuré en voz baja, saboreando su nombre. Deseaba tanto poder llamarla así abiertamente.

Debo buscar el momento adecuado, pero primero…

Toc, toc, toc.

Golpes en la puerta me sacan de mis pensamientos.

—Pasa adelante —le doy la vuelta al escritorio, escuchando a Vittorio entrar a la vez que tomo asiento.

—Su señoría, vengo a darle los reportes matutinos —me dice pasándome los papeles.

A veces me cuesta creer que Wallace me haya traicionado.

—¿No ha confesado nada en claro? —pregunto, arrugando la cara con ira.

—No, señor. No importan las torturas, él sigue manteniendo que no lo hizo. Su hija… ya envié que la trajeran a la capital —me explica, pero mis ojos se quedan clavados en el informe sobre el sur.

—¿Mi espía entonces se puso en contacto con el apoyo? ¿Todo salió bien?

Me responde que sí. Asiento complacido, pensando en que Aldo comenzó a recibir apoyo.

—Señor, como lee ahí, su espía informó que pronto habrá un movimiento grande de mercancías. Le indicaron ir hasta el otro Ducado. Le pide la manera de alejar al Duque Thesio; piensa colarse lo más cerca posible…

—Es demasiado arriesgado —le respondo con mi mente a toda marcha, haciendo miles de preparativos.

Debo darle una oportunidad a Aldo y mis hombres, ¿pero cómo alejo al idiota de Thesio de sus tierras?

Una idea cobra vida en mi cabeza.

—Con todo respeto, señor… a él… digo, no sé, pero he escuchado que a Thesio le… le…

—¡Habla de una vez, Vittorio!

—Bueno, señor, se rumorea que está encandilado por Zafiro —me dice y luego baja la cabeza enseguida.

Entiendo por qué duda tanto.

Zafiro es el nombre artístico de una de las cantantes más glamurosas y sofisticadas del reino, hermosa y delicada, además de complicada, porque forma parte de la nobleza.

Zafiro no es otra que Brenda, mi ex amante.

—Prepara a un hombre para que me lleve una carta personal —le digo, sacando el papel y la pluma.

En ella misma estaba pensando.

A Thesio le chifla mi examante, por eso me odia tanto también, y no le permito entrar en mis tierras a visitarla tampoco.

Pero sé que lo ha intentado en silencio y también atraerla a su Ducado.

Brenda me lo ha dicho, pero ella no quiere y menos con el miedo de ser descubierta como mujer loba.

Escribo unas simples indicaciones en el papel.

Lo básico es:

«Necesito que organices tu aparición en alguna fiesta de alta alcurnia. Asegúrate de que el Duque Thesio se entere y asista. Yo iré también. Que sea en un terreno cerca de mi Ducado».

Lo sello y le indico a Vittorio que es confidencial.

Cuando sale de mi oficina, me quedo pensando en un asunto que me inquieta.

¿Qué hago con mi Duquesa? ¿La llevo conmigo o no?

Si la dejo y se entera, puede malinterpretarme, si la llevo conmigo tengo que lidiar con el hecho, de que no le he dicho aún a Brenda sobre la disolución del acuerdo.

*****

KATHERINE

Le doy una mirada sutil a Nana, que también me observa por un segundo.

Oye, y eso que ni se enteró de la cabalgada tan deliciosa que le di anoche, que si no, haciendo a reina del palacio.

—Bien, me parece muy bien.

—Es… es un poco difícil toda la administración. Si usted lo desea, yo puedo seguirla llevando a su nombre…

—No, creo que tengo la capacidad suficiente para comprender las cosas que usted hace todos los días.

La incomodidad se hacía cada vez más palpable entre ambas.

Su mano se retorcía un poco sobre su falda, evidenciando sus verdaderos sentimientos internos.

Ya entendí el por qué de su hostilidad solapada. Elliot le estaba quitando el poder para dármelo a mí.

—Entonces lo hacemos como usted diga —me responde a regañadientes.

—. También hay otro asunto. La modista vendrá a tomarle las medidas para confeccionarle un nuevo vestido. Su señoría ha solicitado su compañía para ir a un evento importante.

—¿Un evento importante? —le pregunto algo extrañada, pero ella no me sabe dar detalles.

Se marcha después de unos instantes.

—Nana, ¿qué crees que sea? ¿Escuchaste si Elliot invitaba a Rosse… bueno, tú sabes quién, a eventos? —secreteé, inclinándome hacia ella.

—No, tengo entendido que no la mostraba para nada. Me parece que todos en el Ducado saben que el Duque la despreciaba y era humillada.

Arruga más el rostro, y no estoy muy tranquila con esas palabras.

¿Qué pretende hacer Elliot? ¿Me llevará a alguna actividad donde todos me van a tratar como un trapo sucio?

No me parece. Yo no soy la rígida y sumisa de mi hermana.

Presentía que las cosas no serían tan sencillas.

Estaba preparada para todo, menos para encontrarme de frente con la hermosa amante de mi marido.

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