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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 351

NARRADORA

Katherine se recompuso a la velocidad de la luz, secándose con un pañuelo; por suerte no se rajó a llorar como Magdalena.

Hizo por escaparse, pero al final fue capturada por unos invitados para llevarla de vuelta al salón, a uno de los juegos principales de la velada.

*****

Elliot resolvió su asunto con Brenda, la puso en su sitio.

¿Qué mierd4 era eso de amor y sentimientos?

Ni que fuese idiota; Elliot sabía muy bien que a esa loba lo que más la movía era el interés por su dinero y su título.

Se limpió con asco los restos de su labial en la boca y su olor rechinante que le molestaba en la nariz.

No quería que Kath sospechara y lo malinterpretara.

Pensó en poner más espías alrededor de Brenda, solo por si acaso, no se confiaba ni un poco en ella.

—Sra. Hildaly, qué bueno que la encuentro —caminó ágilmente hacia la Baronesa, que estaba pidiendo una bebida—. ¿Dónde está mi Duquesa?

Elliot inspeccionó alrededor de la pequeña sala de catering.

Al ver el rostro avergonzado de la mujer, enseguida sus alarmas se encendieron.

—¿Qué sucedió?

—Lo lamento, su excelencia, de verdad, pero, bueno, la… la Srta. Zafiro… —la mujer no sabía si hablar o callarse; no deseaba verse inmiscuida en los asuntos de cama del Duque.

—Dígame sin miedo. ¿Qué hizo Brenda? ¿Dónde está mi esposa?

A medida que escuchaba la humillación que le hizo a Katherine, la ira de Elliot crecía más y más.

Debió haberse enterado antes. ¡Maldit4 sea!

Sus pasos apresurados se dirigieron entonces al salón principal.

Estaba bullendo en algarabía, todos preparándose para el “Intercambio de Tesoros”.

Elliot lo sabía; él mismo había sobornado a los operarios para amañar esta rifa y que Katherine y él fueran parejas en el intercambio.

“¿Dónde estás, mi brujita?”

La urgencia crecía en él. Maldición, quiso abarcar demasiado en esta reunión y descuidó lo más importante.

Intentó usar su olfato, pero había un caos de aromas.

Caminó entre las personas que ocupaban los sillones preparados, asentía mecánicamente a las palabras, no veía a Katherine y eso lo estaba enloqueciendo, hasta que al fin la encontró sentada en un sofá, conversando con otras dos mujeres.

Elliot se acercó con un aura intimidante.

Como estuviesen tratándola mal, se acabaría el Duque educado, pero su oído captó las palabras y suspiró al darse cuenta de que no era el caso.

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