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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 359

BRENDA

Lo escuchaba tragando, el chapoteo de su saliva que incluso el agua no disimulaba.

Bajó una mano y comenzó a masturbarse la polla.

Estaba de espaldas a mí, pero era muy evidente todo lo que hacía.

Él no fingía, su deseo por esa mujer salía a raudales de cada poro de su cuerpo.

Era como si yo no estuviese aquí, como si no existiera.

Las lágrimas comenzaron a picar en la esquina de mis ojos.

Nunca me había sentido tan hundida; era obvio que él la había preferido a ella.

A una débil elemental que nunca podría darle lo que yo podía: una mujer de su raza que le guardaba su secreto, que satisfacía su parte animal.

No aguanté más y me fui corriendo por el bosque.

La desilusión y los celos hirieron mi alma.

¡Que se jodiera!, a ver qué hacía cuando Thesio hundiera sus planes.

Yo no le diría nada. Él hizo su elección, y yo la mía.

*****

KATHERINE

Gemí alto al sentir el cosquilleo en mi vientre, mis músculos vaginales contrayéndose, liberando mi miel para ser chupada por los labios y la lengua de Elliot.

Me corrí en un delicioso orgasmo, lleno de tantos placeres. Me sentía satisfecha de tantas maneras.

Bajé la mirada, jadeando con mis labios entreabiertos, acariciando su oscuro cabello mojado.

Él dio una última lamida, regando besos calientes sobre mi vulva sensible.

Abrió sus ojos desde abajo y ese azul eléctrico parecía brillar en la oscuridad.

Este hombre se estaba colando de una manera profunda y compleja bajo mi piel.

Me ayudó a bajar el muslo que había subido sobre su hombro.

Me temblaba del esfuerzo, mis piernas un poco flojas.

La verdad es que este no era el sitio más cómodo del mundo.

Elliot se levantó, su mano posesiva rodeó mi cintura. Me sostuve contra su pecho dándome estabilidad.

—¿Satisfecha? —me preguntó con una voz gutural, baja, dominante.

Su erección endurecida me rozaba insistente, demandante de su premio.

—Bueno, un poco —le dije, haciéndome la importante, subiendo los hombros, despreocupada.

—Entonces tengo que esforzarme más. Pasemos al plato fuerte —se pegó por completo a mí, su respiración laboriosa abanicaba mi piel.

Ni siquiera el agua fría lograba aplacar el fuego entre ambos.

Bajó cabeza y lamió mi labio inferior, jalándolo entre sus dientes y dándole una erótica chupadita.

Su mano comenzó a manosearme los senos y la otra queriendo colarse de nuevo entre mis piernas.

—Elliot, aquí es raro…

—Lo único raro es que me tienes a punto de venirme sin metértela, mujer calienta braguetas. Voltéate contra la pared; te quiero apoyada y con las piernas abiertas —me ordenó implacable, parecía una bestia en celo.

Tragué y bajé mi mirada para ver su miembro. Incluso a oscuras se veía imponente; le debía doler.

Me imaginaba debajo los pesados sacos llenos de su semilla.

Me relamí recordando las deliciosas sensaciones en mi interior.

Terminé por darle la espalda, una mano apoyada sobre los paneles mojados de madera, la otra agarrando el vestido sobre mi cintura, dejando expuesta la parte inferior de mi cuerpo, a su merced y para su placer.

358. EL POBRE DUQUE FUGITIVO 1

358. EL POBRE DUQUE FUGITIVO 2

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