ELLIOT
Salí al exterior por una puerta de servicio, mis sentidos conduciéndome hacia la arboleda, alerta a cualquier espía que me siguiera.
Me interné, apartando las altas hierbas. Enseguida llegué a donde un hombre me esperaba ya desmontado del caballo.
—Vittorio, ¿qué sucedió? —fui directo al grano.
—Señoría, le traigo noticias del sur. Uno de nuestros espías llegó malherido hasta la frontera y le dio un mensaje a los centinelas, cabalgaron toda la noche para comunicarnos que nuestros hombres, fueron descubiertos - cerré los ojos un segundo, maldición, lo que me temía.
— Parece que los acorralaron en las montañas limítrofes. El Duque Thesio descubrió la escaramuza; están en peligro —me soltó todo de sopetón.
Me tensé preocupado, mi cerebro trabajando a mil, lleno de planes y cálculos.
Necesitaba salvarlos, salvar a Aldo, a Tomas y a mis hombres.
—Prepara a los guerreros élites, de prisa Vittorio, los quiero armados hasta los dientes …
—Señor, ya está hecho. Nos están esperando en el paso de Saint Alessandre —me respondió, y por eso es mi general, un hombre curtido y perspicaz, siempre adelantado a mis planes.
—Bien, márchate y espérame en las afueras de estas tierras. Me reuniré contigo en menos de media hora —le ordené y, sin más palabras innecesarias, me giré para regresar a la mansión.
A mi espalda lo escuché subiéndose al caballo, que relinchó un poco, y enseguida los cascos comenzaron a golpear la tierra, alejándose por el bosque.
Con pasos ágiles me dirigí primero hacia las caballerizas, despertando al mozo de guardia.
—Prepara uno de mis caballos, el negro. ¡Lo quiero para ya! —ordené implacable, y lo vi corriendo a buscar la montura para ensillarlo.
Ahora iba en busca de Katherine.
Subí las escaleras pensando en todas las alternativas.
No estaba muy seguro, pero llevármela, no era una opción.
Tampoco podía escoltarla hasta el Ducado; cada segundo que perdiera resultaba vital.
Abrí la puerta y me acerqué a la alcoba.
—¿Elliot? —su voz ronca y dudosa me preguntó desde la cama.
La luz de la luna entraba por los cristales, iluminándola entre sombras y destellos plateados. Tan hermosa.
—Cariño, ha habido una emergencia… —le dije, sentándome en el borde del colchón, a su lado.
—¿Qué pasó? ¿Le sucedió algo a Lavinia? —se levantó enseguida, de golpe, su semblante lleno de preocupación.
—No, no, tranquila, la niña está bien. Es en el sur, con Aldo. No sé qué sucedió, pero el Duque Thesio descubrió mis planes. Debo ir a salvarlos —le dije, frunciendo el ceño.
¿Cómo se enteró Thesio si se suponía que había controlado la fuga de información?
—Elliot, entonces hay más ratas traicioneras — ella también llegó a esa conclusión.
Miré a sus ojos castaños, inteligentes. Me gustaba mucho ese rango de viveza que siempre tenía.
—Eso parece. Debo irme ya… Katherine… — la llamé por su nombre a propósito, levantando la mano para acariciarle la mejilla.
—Elliot, yo… te juro que yo…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...