KATHERINE
En cuestión de segundos, lo tuve rodeándonos con los brazos, apretándonos contra su amplio pecho protectoramente.
—Kath, no podemos perder tiempo. Cortarán el puente. Lavinia va a estar bien, confía en mí, amor, confía. No tengas miedo de ese lycan; es mi lobo y él te ama con todo su ser, ambos lo hacemos — me hizo esa confesión tan seria con prisas, acariciando mi mejilla mojada.
El puente aún vibraba; parecía que esas desgraciadas no habían llegado al otro lado.
No tenía tiempo para romanticismos, ahora tocaba supervivencia.
Asentí, confiándole nuestras vidas. Hice todo lo que me dijo. Ya no tenía miedo de la bestia detrás del hombre.
—¡No importa si lo ahorcas, no te vayas a soltar de mi espalda por nada en el mundo! —me rugió, su voz ya estaba cambiando.
—¡Sí, sí! ¡Sostén bien a Lavinia, por favor! —le supliqué, subiéndome por sus músculos, mis piernas enredadas en su cintura y mis manos casi ahorcándolo por el cuello.
Sentía la rara transformación bajo mi cuerpo, crecía y duplicaba sus fortalezas, la piel comenzó a llenarse de denso pelaje… ¡¿QUÉ?!
¡Pretendía cambiar sobre el puente! ¡No aguantaría!
Mientras vivía una de las experiencias más extrañas de mi vida, nuestras enemigas casi llegaban al otro lado.
*****
ALEXIA
—¡Vamos, hija, ya estamos cerca! ¡Apresura el paso, Alexia! —escuchaba los gritos de mi madre como si estuviera a lo lejos.
Avanzaba por instinto, veía sombras oscuras frente a mis ojos.
Solo el odio crudo me hizo sacar lo poco que me quedaba de fuerzas para vengar un gramo de lo que me hicieron, su preciada hija no valía lo que había perdido hoy.
Aún recordaba el filo de la daga cortando mi carne, mis manos, mi lengua, las lágrimas de dolor insoportable, mis gritos suplicantes y la agonía.
Perdí tanta sangre que no sé ni cómo he logrado mantenerme en pie ahora.
He ido de la consciencia a la inconsciencia en estas horas. Supongo que es el instinto de supervivencia.
De esperar el mañana para vengarme, un mañana que veía cada vez más imposible.
No importaban los gritos de mi madre; yo estaba en mi límite.
Y cuando el puente comenzó a balancearse como un columpio, a traquetear peligrosamente, mi alma solo pudo pensar en que había llegado de verdad el final.
—¡CORRE, ALEXIA! ¡NO, NO, VA A TIRAR EL PUENTE, CORRE, MALDIT4 SEA! —me daba jalones desesperados.
Mis pies se enredaron con ellos mismos y caí estrepitosamente, de bruces, sobre los tablones.
Algunos se desprendieron y me puse algo sobria al verme con la cabeza colgando al vacío.
Abajo, esos depredadores ya se asomaban hambrientos, esperando algo que descuartizar entre sus fauces.
—Lo siento, hija, lo siento tanto…
“Madre”, sollocé mi mente al escucharla correr y dejarme atrás, para salvar su vida.
Yo sacrifiqué la mía.
Abandoné al hombre que amaba, tuve que seducir a uno que aborrecía, y todo por “el bienestar” de la familia, para escalar en la sociedad a costa de vender mi alma.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...