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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 398

***ADVERTENCIA*** En este capítulo aparecen referencias a actos un poco extremos entre el Lycan de Elliot y Katherine, que se puede interpretar con bestialidad, así que, si piensa que le va a incomodar, por favor sáltese los capítulos relacionados.

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ELLIOT

“Ggggrrr… mmmm, qué rico, más cariño, ofréceme más… ssshhhh, sabes a pura gloria, pequeña… mmm… mucho mejor que sentirte a través del idiota de mi humano…”

Ni siquiera respondí a los insultos de mi lobo, ido en su lujuria descarada, comiéndose los pechos de mi mujer.

Experimentaba a través de sus sensaciones y mierd4, esto era tan caliente.

Gemía con él, sentía las mismas ganas desesperadas de montarla que Vorath, nuestro cuerpo vibrando y endureciéndose.

Los jadeos bajos que salían de entre sus labios abiertos nos tenían con la polla cada vez más firme.

"Sshhhh… baja más, más… " mi voz ronca pedía lo que nuestros pensamientos impuros anhelaban.

"No me digas… mmmm… cómo tengo que follarme a mi hembra… maldito traidor… sshhhh, abre más las piernas para tu macho, cariño… mmmm, déjame probarte el coño…"

Esta situación, que había comenzado como una manera de entretenerla para alimentarla en un descuido, iba tomando un rumbo cada vez más picante y peligroso.

*****

KATHERINE

Esto estaba mal, tan mal, ¡pero se sentía tan delicioso!

Los sensibles pezones eran deliciosamente torturados, la saliva me corría por la piel, su aliento caliente, bestial, resoplaba con su excitación.

Tomé sus orejas y acaricié su enorme cabeza inclinada bajo mi barbilla.

—Mmmm, cariño… sshhh —me mordía el labio inferior, intentaba no gritar como zorra para no despertar a Lavinia.

Creo que debería estar procesando el poder de la sangre lycan.

No, no, es peligroso hacer esto aquí, pero pasé la llave a la puerta y… Mmmm…

Subí mi pelvis con las piernas abiertas, él metido entre ellas, la humedad se acumulaba en mi coño, cosquilleaba pidiendo atención.

Comencé a menearme contra la dureza de sus músculos, el pelaje me traía una placentera y morbosa sensación.

El olor intenso a bergamota nublaba mis sentidos.

Resoplando, lo sentí descender por mi cuerpo, gruñendo dominante.

Sus garras afiladas se metieron por debajo de la falda corta, remangada hasta la indecencia.

Abrí los ojos, intoxicada en lujuria, para verlo tomar mi pierna, elevándola un poco en el aire y comenzó a pasarme delicadamente la lengua.

En cada magulladura, cada corte y herida. Demoró en la rodilla, con paciencia, una y otra vez.

Cosquilleaba en la zona, pero noté que su saliva también era magia pura como su sangre; no sané por completo, pero el dolor prácticamente se desvaneció.

—Espera, Elliot, no, no deberíamos… —mis palabras se quedaron atascadas con el gemido entre dientes que salió de mi garganta.

Subió por mis muslos, sus manos de bestia me los separaron, apenas una fina capa del volante lo separaba de mi mojada intimidad.

Apoyada en los codos, observé a la bestia feroz abrir los ojos rubíes mientras colaba la nariz y la hundía en la hendidura cachonda.

—Ssshhh, no… —dije que no, pero abrí más las piernas, dije que no, pero me elevé más hacia su hocico y lo dejé que comenzara a lamerme el coño.

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