ELLIOT
Dejé una nota dibujada en la baldosa de piedra con un carbón por si se despertaba de repente.
Besándola en la cabeza, rellené la chimenea con más madera y la cubrí bien con su ropa un poco deshecha.
Se quedó calentita junto al fuego y salí entonces al patio trasero.
La vieja cerca de madera que colindaba con el bosque se estaba cayendo a pedazos, las enredaderas acampando como en su casa.
Miré hacia atrás, a la imponente mansión que proyectaba sombras, a las paredes húmedas y llenas de exuberantes glicinas.
Convoqué al cambio, mirando al cielo, a la enorme luna despejada de las nubes oscuras, su claridad iluminaba mi transformación en la poderosa bestia.
Dientes afilados, mi maxilar y mandíbula remodelándose en un hocico, dolía como siempre cada hueso y tendón, mi columna vertebral traqueaba, los poros se cubría con el oscuro pelaje.
«¡Auuuuu!»
El aullido lobuno se escuchó en medio de la noche y a lo lejos, los sensibles oídos de lycan escucharon la réplica de una manada de lobos salvajes.
Sentía la alegría de Vorath por la ansiada libertad.
Hizo un sprint rápido, corriendo directo a la valla que, a pesar de su decadencia, se mantenía en pie varios metros de altura.
Las poderosas patas traseras se flexionaron dando un salto salvaje, impulsándose hacia delante, extendiendo el torso, atravesando en el aire la poca protección del patio y cayendo limpiamente al otro lado.
Vorath no se detuvo, a pesar de sus voluminosos músculos era ágil, muy rápido y vaya que lo comprobé en nuestra carrera para llegar hasta aquí.
Incluso peleando con unos osos y escapando de un espectro aparecido de la nada, llegamos súper veloces a estas tierras, siguiendo el rastro de nuestra mujer.
Después de correr salvajemente por entre los árboles y matorrales, se detuvo agazapándose, ocultándose en las tinieblas.
Sus ojos rojos miraban fijamente más adelante, a una manada de ciervos pastando en el verde césped de un claro.
"Elegiremos a aquel" me dijo observando a un ciervo un poco más apartado del resto, entretenido en su comida.
"¿Por qué a ese?" le pregunté, suponiendo que era porque parecía una presa fácil.
"No es por eso, idio… bueno, no es por esa razón, para mí todos son presas fáciles" decidió no acompañar su explicación con un insulto, para variar.
"No me gusta cazar a las hembras, mantienen la vida de las manadas y ese es un macho débil, no afectará la fortaleza de su grupo"
Me explicó, y me asombró un poco que, siendo tan violento, le preocupara tanto la supervivencia de estos animales.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...