KATHERINE
«Su boca sonreía, pero yo tenía miedo, era como una réplica de mí misma, di un paso atrás con temor.
Su mirada de repente se tornó en tristeza, abrió los labios, me hablaba, pero no pude escuchar nada.
El tiempo se acababa, lo sabía.
En un pestañeo la vi saltar por la ventana de vidrio del segundo piso, estiré la mano en pánico, fragmentos de brillos como miles de mariposas volando nublaron mis iris.
¡Va a morir si se arroja desde aquí!»
—¡No! —me desperté de golpe, mi mano estirada como en ese sueño, intentando agarrar a esa… mujer tan parecida a mí.
Algo mojaba mi rostro y toqué las lágrimas en mis mejillas con las yemas de los dedos.
¿Eso fue un sueño? Demasiado raro, demasiado vívido y algo espeluznante.
Miré entonces a mi alrededor, intentando calmarme, pero no vi a Elliot a mi lado y eso hizo regresar mi ansiedad.
—¿Elliot? —lo llamé mientras me sentaba derecha, moviéndome hacia el borde de la alfombra.
Pensé que estaría desarmada en piezas por el esfuerzo físico, pero la verdad es que, a excepción del fluido espeso y blanco que comenzó a rodarme por entre los muslos, mi cuerpo entero florecía de energía.
—Mira que son pervertidos, no pudieron ni limpiarme —suspiré murmurando, al ver con ayuda de las llamas de la chimenea, un mensaje sobre la baldosa de piedra cercana a mis botines.
«Cariño, no te asustes, salimos a buscar comida, estamos cerca, no temas.»
Al menos mi corazón se tranquilizó.
Arrancando un poco más de tela hasta casi andar desnuda, me coloqué un apósito improvisado en “la guerrera”, como llamaría desde ahora a mi destacada vulva, y pasé la braga por las piernas para subírmelas.
Buscaría algo de agua en el cuarto de Lavinia y la iría a ver de paso.
Al levantarme fue peor, aquello comenzó a escurrirse y era mucho, ese lobo descarado y yo…
Bueno, mejor ni me recuerdo de todo lo que hice y pedí, que todavía no proceso cómo me pude meter esa cosota casi entera, ¡y además me gustó!
No sé si sentirme orgullosa o preocupada.
Abrí la puerta y entré con suavidad, la lámpara se había apagado, pero a pesar de la oscuridad pasó algo raro, podía ver todo perfectamente.
Los detalles, a Lavinia durmiendo tranquila, casi mejor que con la lámpara encendida.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...